El primer texto que se presenta en este espacio dedicado a la mirada curiosa, tiene una estrecha relación casi paternal con el espíritu que se espera de este mismo espacio. En primer lugar explicar el porqué: se trata de un texto filosófico de Adorno que se puede encontrar en “Notas de literatura” en Editorial Ariel; Barcelona, (1962). En él Adorno pretende poner de manifiesto la necesidad de una revitalización del ensayo como texto académicamente aceptado en filosofía. Sin embargo esa no es la intención que me alienta a recomendar su lectura. Lo que yo, desde mi intuición personal, quiero reflejar con él, es una guía sobre el estilo, la concepción y el sentido que me gustaría reproducir con este proyecto; y de igual manera lo considero un manual base para quién le interese eso de la escritura filosófica. En segundo lugar me gustaría disculparme por un posible tono demasiado filosófico en el decurso de lo narrado. Intentare centrarme en cuestiones que puedan llegar a seducir al lector, no en aspectos del análisis serio de lo propuesto en el texto. La extensión de la idea, si cabe, debería posibilitar su orientación no sólo a la filosofía, sino también a la historia y la literatura. Ese seria mi deseo al menos.

Recogiendo un adjetivo del inicio y otro del final del escrito, me atreveré a describir al ensayo como un hereje ocioso. La herejía se alza contra la limitación de pensamiento que ejecuta una fuerza opresora. Pero un hereje reafirmado pierde el miedo al infierno, en cuanto su lucha es religiosa y su enemigo es un Dios. Una vez se inicia el acto de herejía, el hereje sabe que se está sentenciando ante una entidad divida, todopoderosa. El que como ocio tiene la herejía, no pretende destronar a un Zeus, sino boicotear cualquier iniciativa de totalidad. Su ocio, no está dedicado a único objeto, sino al motor que permite la posibilidad de tal objeto. El ensayo perfora la totalidad para mostrar su límite, y con ello su finitud. Muestra un mas allá. Es el hacedor de llaves. Precisamente en esa ociosa libertad convergen ensayo y arte. ¿Un ensayo artístico? ¿Un arte del ensayo? No. La relación entre el ensayo y el arte es de acercamiento. El modelo de ambos es la experiencia espiritual. Pero el ensayo necesita de un valor de verdad, de un juicio que valore su autenticidad. Al mismo tiempo que la herejía, el ensayo no pretende suplantar un trono por otro, sino expandir los límites, por tanto del ensayo nos dirá Adorno que debe entretejer sus enunciados de manera fragmentada, debe de poder concluirse en cualquier momento, debe de ser por tanto abierto; y en esa misma responsabilidad con su origen, radica su veracidad. La única intención de totalidad, es la búsqueda de un brillo en el destello de la minucia, del escombro, de la ruina que ha desechado la teoría englobadora. Es el curioseo pertinaz e incesante en todo aquello escondido y oscurecido por una actitud dominante. Siempre que una migaja es excluida, la totalidad es negada. Y en mantenerse a él mismo abierto, el ensayo cumple con la legitimidad que le permite interponerse al guardián del calabozo.
gitanillo! olé tus huevos . Me gusta.
Ahí , con la xori entre los dientes , entre las palabras para no cerrarlas.
venga tio, me será duro estos dias, con quién me meteré?¿quién se me meterá conmigo?
un abrazo tio.
ah! me kedo con Leibniz de portero.
Animo isleño!!!! tu tranki que si tienes morriña de follón nos llamamos y nos ponemos verdes un rato!!!!
Vaya bien por la tierra no firme!!!
He leído su escrito. Sobre el ensayo hay mucho que decir en su defensa. Sus palabras expresan la soledad propia de alguien que pretende enseñorearse con un género, para muchos menor, para otros una montaña. Me gustaría me hiciera llegar a mi correo el texto de Adorno “El ensayo como forma”, entonces le prometo ir a lo ancho y a lo profundo sobre el tema que propone.
Hola Arnoldo, no poseo el texto en formato digital. Puede consultarlo en la edición de “Notas sobre literatura” que menciono en el post o acudir a la nueva colección que Akal esta editando de las obras completas de Adorno por volumenes. Intentare buscar el archivo en pdf o word, pero no te aseguro encontrarlo. “El ensayo como forma” es un texto breve comparado con otras creaciones de Adorno, pero creo que puede dar una gran pista para leer a este autor que parece escribir mediante la adaptación del modelo compositivo dodecafónico de su amigo Schonberg. Si lo consulas podemos comentar bastantes aspectos. Un saludo.
En Scrib pueden conseguir una copia facsimilar del texto de Adorno
Gracias Abelardo por el dato.