Sin duda alguna hasta aquí ha sido un viaje muy vago por lo que fue aquel acontecimiento. Además tenemos que sumar muchos otros sucesos importantes que tuvieron lugar ese mismo año. Recordamos la primavera de Praga, el asesinato de Martin Luther King, la masacre de la plaza de Tlatelolco en México, Berkaley, Tokio y otros. Pero si se ha señalado París y los situaionistas es porque la crítica (que no negación o inversión) a nuestro presente desde la lente presentada, tiene mucho que ver con la crítica al señalado París y los señalados situacionistas. Sin duda alguna y como ya se ha comentado antes, las ideas propuestas (que no seguidas al pie de la letra) por la I.S. tienen una carga vírica importante, cuyo fruto enraizó en unos ciudadanos (primero estudiantes, después obreros) con una velocidad y una magnitud enormes. A esto y para sumar algo de relevancia al mayo francés tenemos que tener en cuenta que allí aún y la dura represión policial, no se denunciaba un acto concreto, como una guerra, un asesinato, una invasión; se denunciaban unas condiciones de vida que hacían propicias todas esas desgracias. El encarcelamiento de ocho estudiantes llevó a más de diez millones de personas a la huelga pocos días después. Se consiguió movilizar un país. Y casi ni se consiguió; se movilizó solo. Ese fue el mérito de todo lo expuesto, pero sin intención de devaluar, la crítica se hace necesaria porque por a o por b aquello fracasó.

Como dije al principio esto no pretende ser un recuerdo nostálgico, aspira a ver algo útil para el presente. En contra de las miradas que caducan Mayo’68, creo que sirve para conocer mejor ese sistema inmunitario de la autoridad. La valoración del éxito depende aquí de la estrechez de miras. Como dije aquello fracasó, pero es cierto que los derechos de las minorías han aumentado enormemente desde entonces. También hay una conciencia global más sólida contra las actitudes totalitarias. Pero, como decía Foucault, el poder no dice ya que no, no prohíbe; dice por el contrario si, incita. El éxito real de las demandas de Mayo’68 ha sido (muy a nuestro pesar) el rearmamiento del poder. Quienes si han sabido ejecutar a su provecho los sueños del proletariado han sido los opresores. Desde ahí sí es consecuente evocar la ya muy citada fecha. Desde ahí podemos ver como la demanda de nuevas situaciones para la experiencia, la sensación de deriva como placer o la tergiversación, han dado pie a proyectos cómo parques de atracciones, viajes exóticos por los lugares más recónditos planificados al milímetro, auge bestial del ocio digital personificado en los videojuegos y las grandes producciones cinematográficas, todas las malas artes publicitarias, los estudios de mercado para saber la opinión del cliente respecto a la marca, la ilusión de exclusividad en cientos de tarjetas del club carrefour, pryca, zara, dolcebanana, agata ruiz de no se que, la necesidad de cambiar de look constantemente para sentirme especial en todo momento, barrios planificados para la experiencia de una vida superior a lo sumo aislada, hamburguesas en el mcdonalds de decenas países con decenas de salsas que saben igual para experimentar los sabores más exóticos, en fin podría estar horas o días. Lo que vengo diciendo es que sin decir que lo arriba citado sea bueno o malo, son múltiples usos que el poder utiliza para contentarnos.

Les dijimos que queríamos experiencias nuevas y ellos nos las dieron. Si a alguien le parece que algo ha cambiado que levante la mano, ha mejorado cierto, pero no ha cambiado. Por eso me pareció oportuno escribir sobre ello cuarenta años después, por que se puede aprender algo. Y ese algo es la advertencia que ya se hacia Benjamin en el prólogo de su “Obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” de no permitir que de lo dicho pueda ser aprovechado por el fascismo* ni la más trivial de las comas. Ese fue el hueco que no tapo la Internacinal Situacionista. Ese es el hueco que con mucho cuidado hemos de intentar tapar en cualquier demanda presente, por que nuestro poder está mucho más preparado para quitarnos las armas y utilizarlas en nuestra contra que cualquier otro.
*. (Por fascismo que cada cual entienda lo que deba).
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