Palabras

29 07 2008


¿Y si alguién osara a elevar su mano y pronunciar sin compasión algúna que las palabras ya carecen de sentido? Como la moneda usada y reusada una y otra vez, incapaz de saciar apetito ninguno. Ni tan siquiera el de expresarse sin ser escuchado. Caería él mismo en la paradoja del vacío de sus palabras; pero la misma ausencia de sentido atendería a la paradoja mimsa. Ésta sería manca y coja, se arrastraría como todos hacemos en medio del desconsuelo. ¿Podríase sin embargo seguir pensando? ¿Puede acaso respirarse la espuma? La mutación sería entonces más que nunca necesaria. No ya la metamorfósis, pués ésta ya posee en sí, en su esencia, la forma futura aún y siempre por venir; y de algún modo intuye las carencias por suplir. ¿Hemos hecho a acaso otra cosa que mutar a lo largo de eso que llamamos historia? ¿Y si la misma denominación de historia no fuera más que una correlación de signos al azar sin sentido alguno, existiría historia alguna que contar? ¿Qiuén se atrevería a darle valor a un juicio en tal situación?

Es legitimo pensar las palabras y por ende el lenguaje textual en todas sus vertientes como simple arena por amasar. Por diversión o por arte, pero sin valor objetivo ni dialético. ¿Tiene más sentido el grito desgarrador del cante jondo que cualquier obra de los griegos? ¿Debemos asumir que ante la imposivilidad de comunicación verbal, tan sólo nos que la impresión, el destello, la magia, el hechizo? ¿Y cómo nombrarlo? Si es legítimo pensar tal cuestión, sabemos ya de partida que no lo es escribirla ni leerla. ¿Es válida entonces la acción? ¿No amamos acaso sin saber aún que es el amor? Me pregunto si cabe aun hoy día seguir pensando en el amor con palabras. Como aquél, que de tanto escribir como amaba, acabo amando como escribía. Si la llama no deja de arder cuando apartamos nuestra mirada de ella, ¿porqué ibamos a dejar de entendernos si dejamos de usar esas palabras y ese lenguaje? Si eliminamos las palabras hasta ahora pactadas como signos representativos, pueden sin embargo permanecer las letras. Con tal gesto se pretendería suprimir el hilo de litio que une cada palabra con su representación exterior, y presentar el signo como marca historicamente subjetiva de los emisores. Con el rehuso a esa representación explícita, el contenido del mesaje se evapora y se hace inútil la intencionalidad dirigida hacia el traspaso, hacia el trasbase de datos exitoso. En su lugar se presenta la fuga, la imposibilidad lógica de aceptar un referente auténtico, una dispersión de contenido y forma, surcos de humo que ascienden y se desvanecen enmascarando al pianista de misterio.

Comunicación entendida para suscitar, no para ser descodificada; más hermanada con la sutileza jazzística que con la elocuencia clásica casi onírica. El arte del trazo más que el del retrato. Quizá sea estremecedor la aceptación explítita de dicha postura, pero entendida evolutivamente no deja de recorrer su camino casi paralelamente al desarrollo actual de las gergas; suprimiendo viejos significantes por otros de nuevos. Pero en ese caso se mantiene la relación representativa entre lo dicho y lo que se ha querido decir. En el nuevo contexto no se quiere decir nada, no hay intencionalidad, tan sólo se dice; se lanzan piedras al lago y se disfruta observando los surcos que dibuja. Se desprecia la descripción tanto como la estructura. La palabra se quiebra del paso de los labios al oído, tan sólo queda lo suscitado. Hablar con la vida, las acciones, las pulsiones emitidas en vez de con palabras. Pero todo esto no es legítimo nombrarlo, tan sólo pensarlo.


Acciones

Información

Un comentario

3 08 2008
Aleix

¡Hola hola! Interesante artículo. Ramón me ha hablado muy bien de ti, Oscar. Cuando he accedido a este blog esperaba que Ramón hubiese exagerado. Pero no, me ha sorprendido mucho todo el blog (enhorabuena también a tu socio de blog). Sería genial que publicaseis algún artículo para la revista que la asociación “Fª para todos” está elaborando. Supongo que sabrás algo sobre tal proyecto. Si te animas o encuentras a alguien interesado/a puedes ponerte en contacto conmigo mediante la dirección de email que he enviado junto a este texto. Te (os) recuerdo el contenido de la revista: artículos filosóficos, líricos, críticas sociales actualidad, dibujos, pinturas, fotografías… Más info ya sabéis. Salud.

Deja un comentario