Habermas and Derrida: una posible interacción (III). Democracia por venir y Estados canallas.

12 09 2009

3.-Democracia por venir y Estados canallas.

El análisis que hace Habermas al respecto del tema tratado, muestra una vía de vérselas con la actualidad que se nutre en gran parte de la teoría de sistemas. Ello le lleva a desplegar un indice numeral de subsistemas para dar respuesta a ciertos entresijos del nudo. La colonización por parte del subsistema Economía es un ejemplo. Jaques Derrida tiene otra vía de fuga para abordar la cuestión. Presentaremos dos puntos donde solidificar nuestras opiniones, la democracia por venir y la noción de Estado Canalla. El mismo Derrida plantea la cuestión de pensar concienzudamente la relación entre ambas.

La pregunta por la democracia como pregunta primera. Cabe detenerse por el momento aquí. Que Derrida empiece por aquí ya es de por sí sintomático. Es un punto capital irresuelto que otros autores no se plantean, ¿qué significa democracia? Para Derrida esta ligado al movimiento de la rueda: aún no se ha presentado, pero va a venir. Nos llega casi como un legado, una herencia innegable con un sentido oscuro, una misión, una emisión, un alegato. Son tiempos mediados por la espera, como algo que no se deja cristalizar. Si hasta ahora se creía alguien que la democracia estaba inmóvil, era simplemente por el efecto óptico de un movimiento que no ha cesado; igual que no percibimos la rotación de la tierra. Pero la rueda que pone a circular la democracia, si se describe como ipsiedad del pueblo, como poder que se otorga a sí mismo ley, puede perder por el camino la verdad de lo otro; la verdad en raíz de lo democrático, como la negación de una multiplicidad diseminadora. La libertad de la democracia, como facultad decisoria de auto determinarse, posibilita esa apertura de indeterminación en el concepto que marca, para Derrida, tanto el por venir del concepto y el lenguaje democrático, como la belleza de la democracia en su mayor variedad. Sin embargo Derrida avisa, esa belleza en tanto que seducción, induce la provocación; lugar de canallas y bribones. La democracia poseería por definición, por carencia de definición posible, un lugar para lo oscuro como sombra; no es una forma por tanto constitucional entre otras.

El juicio de la situación bajo estos conceptos, lleva a Derrida a definir el ámbito donde lo democrático se torna constitutivo de lo político después de la Ilustración como un secularización ambigua. La noción de libertad en el concepto de democracia pone sobre la mesa la problemática de alternativa democrática como alternancia democrática. El rival democrático puede ser tachado de rival de la democracia. Esto es visible en las tensiones a nivel internacional como la posible elección de una sexta silla fija con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. La cuál cosa nos pone de pies en el segundo tema que nos gustaría presentar: el de los Estados Canallas.

En la página 103 de su “Canallas”, Derrida da una definición precisa de comportamiento canalla: “en un Estado, no respetar las reglas prescriptivas del derecho internacional, las reglas predominantes y la fuerza de ley de la deontología internacional, tal y como al menos, teniendo en cuenta sus propios intereses las interpretan los Estados supuestamente legítimos y respetuosos de las leyes, es decir, aquellos que, disponiendo de la mayor fuerza, están dispuestos a llamar a los Estados canallas al orden o a hacerlos entrar en razón, si fuera necesario recurriendo a una intervención armada punitiva o preventiva”. Este fragmento ya deja entrever las conclusiones que con su “(No) más Estados Canallas” Derrida propondrá más adelante. Vayamos por pasos pues. Derrida presenta la situación actual como el momento en que unos Estados acusan a otros Estados de ser unos Estados Canallas. Es importante descifrar la relación entre esa democracia por venir y la situación presente.

La situación actual muestra como engañosa la apariencia de una democratización universal, trans-estatal, basada en la igualdad y libertad de los Estados sujetos soberanos; ahí radica el por venir de la cuestión. Derrida recuerda que Kant en “Hacia la paz perpetua” presenta una República mundial, la cual cosa no es una democracia. Una alianza de los pueblos no podría convertirse en un Estado de los pueblos ni fundirse en un solo Estado, lo que equivaldría a tener un solo soberano. Las condiciones de posibilidad o imposibilidad en el porvenir de una democracia en las relaciones, el derecho y las instituciones intra y trans-estatales; es el lugar del que hay que hablar. A este lugar Derrida le tacha el calificativo de necesariamente utópico, con lo cuál de entrada tendría oportunidad de algún alcance la expresión “democracia por venir”. El símil que encuentra Derrida a ésta oportunidad asemejan el concepto a una khora de lo político, como la herencia de una promesa.


Esa misma posibilidad o imposibilidad no deja Derrida emparentarla con el concepto de Idea reguladora kantiana. Al respecto Derrida contrapone ciertas reticencias como la figura de lo im-posible bajo el acontecimiento imprevisible de lo otro. Lo mismo que la differance irreductible y no reapropiable de lo otro. Así mismo como la responsabilidad de lo que queda por decir o por hacer (en acto)no puede consistir en seguir o aplicar una norma o regla. Tales reticencias no dejarían a la democracia por venir solidificar en Idea reguladora; quedaría inmiscuida entonces en una crítica militante y sin fin. En su forma siempre aporética: fuerza sin fuerza, singularidad incalculable e igualdad calculable, conmensurabilidad e inconmensurabilidad. Más allá de toda onto-teo-teleología. Para Derrida esto implica otro pensamiento del acontecimiento, donde un Estado-nación civilizado no debería ni podría limitar ninguna hospitalidad condicional (El tema de la verdadera Hospitalidad como el casi dejarse preguntar por el huésped antes de preguntar nosotros, queda inmiscuido en la problemática de la democracia por venir bajo la forma de una necesaria Política de la Hospitalidad). El despliegue de la cuestión nos lleva a suponer una extensión de lo democrático más allá de la soberanía del Estado-nación, como un espacio jurídico-político internacional que no dejase de inventar (la fundamentación del uso imaginativo la lleva a cabo Derrida en “Canallas”, página 111), nuevas particiones y divisibilidades de la soberanía. En esta dirección sitúa Derrida su “Espectros de Marx”, este es su leitmotiv. La política de la Hospitalidad expandida hasta la hospitalidad hacia el fantasma, en el mismo sentido que el concepto soberanía contradice la Declaración de los Derechos Humanos como política trans-nacional. La sombra del fantasma, o incluso una posible razón dialógica con el fantasma, otorgarle unos derechos humanos, supone la suspensión de la soberanía. En la dirección de la critica a la soberanía estética. Al sobreponer la soberanía a la autonomía del arte, se desprecia en el contexto adorniano el hecho social. En democracia eso vendría a significar el canallismo de los Estados, al situarse sobre, y negar la posibilidad a la emergencia; como negación de la hospitalidad hacia el fantasma.

Hemos pensado la democracia por venir dentro del contexto de la definición de Estado Canalla que se dio al empezar la discusión. En ella ya vislumbramos una sombra que apunta a los mismos acusadores. La cuestión de la posibilidad de una democracia por venir de orden universal pasa por, después de pensar su relación con la situación actual, bajar al orden real de acción. Ello hace a Derrida apuntar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ya que la Asamblea de las Naciones Unidas no dispone de fuerza ejecutiva ni jurídica, todo el peso del poder cae en el Consejo de Seguridad. Para Derrida toda la suerte de toda democracia por venir en el orden mundial, depende de aquello en lo que se convierta esa extraña institución. Sobretodo en virtud del artículo 51.1 de la Carta de las Naciones Unidas, la cuál otorga posibilidad por parte de un Estado atacado de defenderse atacando hasta que el Consejo de Seguridad tome una decisión. Con ello encontramos espacio para la razón del más fuerte en dicha Carta. Sobretodo después del 11-S. En esa razón se esconde la soberanía (en tanto que parodiando a Schmitt, Derrida sentencia: la excepción es siempre la que determina la soberanía) como abuso de poder, constitutivo de la soberanía misma. Pero a su vez esa soberanía traiciona la democracia universal, aunque esa democracia necesite de una super-soberanía como forma soberana de las soberanías.

Por todo esto Derrida concluye que los Estados en situación de hacer la guerra a los rogue States son ellos mismos, en su más legitima soberanía, unos rogue States en su abuso de poder. A su vez la noción de “(no) más estados canallas”, recoge un segundo giro al declarar al terrorismo como no asociable a uno o varios Estados canallas. Con lo cual, por un lado hay más Estados canalla, Estados Unidos; pero por otro, no hay más Estados canalla en tanto el terrorismo global anula, suprime o transgrede la mera noción de frontera.





Habermas and Derrida: una posible interacción (II). Proyecto cosmopolita

12 09 2009

2.-Proyecto cosmopolita

Occidente se ha escindido; cabe esperar,… la guardia, y la retaguardia, que la rueda vuelva a girar. Nos encontramos en el momento de este trabajo en ese periodo de baja latencia, de auguración y prognosis. Si Occidente ha sido escindido, gran parte de la culpa se le achaca a la política exterior del último gobierno de Estados Unidos antes del nuevo giro; que esperamos. Habermas considera la doble moralidad que ha defendido EE.UU. durante el gobierno Bush como peso que ha debilitado y mucho el proyecto común encabezado por la ONU, y que no cree capaz de verse prosperar sin el apoyo del gigante americano. La Guerra de Iraq y la oposición a la creación del Tribunal Penal Internacional por parte de EE. UU., pone en serio peligro la creación de un Derecho Internacional que sea capaz de frenar los aires de grandeza de las superpotencias. Habermas rompe con la concepción clásica del Derecho Internacional, que puede resumirse en tres puntos básicos: el primero es reconocer a los Estados como sujetos del Derecho Internacional entendiendo por Estado soberano aquél que tenga el monopolio de la violencia y controle la situación social y territorial dentro de sus fronteras; el segundo, la soberanía del Estado se basa en el reconocimiento internacional; el tercero declara que un Estado soberano puede firmar la paz o declarar la guerra con otros Estados, pero no puede intervenir en los asuntos de otro Estado. Ante tales presupuestos Habermas presenta al los individuos como sujetos reales del Derecho Internacional y no está dispuesto a aceptar la guerra como medio de resolución de conflictos.

En éste nivel el Derecho Internacional clásico plantea una subordinación del derecho al poder que Habermas tampoco acepta, y al igual que Kant tampoco está dispuesto a defender un equilibrio entre ambos; pero a diferencia de Kant, Habermas no propone la creación de un Estado Internacional. La creación de dicho Estado serviría rápidamente para eliminar las diferencias identitarias de cada civilización, llevando al orden cosmopolita a una barbarie que al mundo contemporáneo de algo le sonará. Por su parte Habermas señala la falta de un poder supranacional articulado sobre un nuevo Derecho Internacional y al cual le debe su servicio. Hoy día podríamos identificar ese poder con la actuación del Consejo de Seguridad de la ONU y el Tribunal Penal Internacional; Consejo, al que volveremos (otra vez la rueda detrás) más adelante. Pero de momento nos detendremos en la ONU y su Carta Fundacional, en la que Habermas ve tres novedades significativas con respecto al Derecho Internacional que promulgaba la Sociedad de Naciones: 1) la asociación de Estados a nivel internacional se basa en la garantía de los Derechos Humanos. 2) Prohibición del uso de la fuerza (regulación de la guerra mediante una constitucionalización más allá de los Estados). 3) Inclusividad de la ONU y universalidad de lo que en ella se aprueba. Habermas se sabe no experto en esas materias, pero califica de sumamente controvertida la calificación de Constitución a la Carta de las Naciones Unidas, sin embargo considera de importantes las tres novedades citas en cuanto permiten ciertas acciones que respaldan su suelo teórico. En primer lugar, la Comisión de Derechos Humanos tiene la potestad de ejercer influencia diplomática sobre los gobiernos. Cabe recordar en este punto cuanto tardó España en ingresar en la ONU. La cuestión práctica del asunto es que los individuos se ven caracterizados como sujetos verdaderos del Derecho Internacional, lo cual supone una novedad. Y en segundo lugar, el Consejo de Seguridad puede disponer él mismo las medidas militares que considere necesarias.

Sede Naciones Unidas

Sede Naciones Unidas

Estos presupuestos fundacionales de la ONU suponen una reinterpretación del universalismo kantiano en clave cosmopolita, pero bajo ciertos puntos diferenciales de orden habermasiano que esquivan la creación de un Estado Internacional y la problemática que ello conlleva, pero que mantiene al poder como quién está al servicio del derecho. Sin embargo, la ONU presenta ciertos puntos difusos como el caso Taiwan o República de China y su vacío de estatus político. Al respecto el 19 de Julio de 2007, el presidente de la república de China o Taiwan le entregó al secretario general de la ONU una solicitud para ser miembro que fue devuelta; en gran medida por el peso del gigante asiático China, quién es totalmente reacio al reconocimiento de Taiwan Y habría que ver como reaccionaría la ONU ante un conflicto en la zona dado el enorme crecimiento económico de China. Esta cuestión nos hace volver al Consejo de Seguridad y su organización. Las tensiones ante la demanda de sillas permanentes con derecho a veto, hace resaltar de manera alarmante las verdaderas estrategias de los diferentes gobiernos, y las propuestas de Japón, la India, Brasil o Alemania hacen saltar ampollas en algunos asientos y deja al descubierto algunas deficiencias de la ONU como las económicas o el uso y número de tropas a su disposición. Lo que aquí se está dando es la interacción en los términos descritos entre el subsistema económico y el derecho. Si Habermas había conseguido unir en su discurso teórico sobre derecho internacional el mundo de los sistemas y el mundo de la vida defendiendo al individuo como sujeto de tal derecho, y al negar el uso de la fuerza; ahora se observa como el subsistema económico engulle a los otros sistemas reguladores y parece ser un de los grandes corrosionadores de la credibilidad pública en dichos espacios.

Parece que todo el mundo está expectante por ver el comportamiento que va a tener Obama al mando de la gran superpotencia, en especial cuando se le acusa a ella de romper con el Derecho Internacional y escindir occidente. El liberalismo hegemónico que ha seguido Estados Unidos durante los últimos ocho años puede ser reconducido hacía un reencuentro con el derecho internacional, para el cual Europa debe estar preparada según piensan Habermas y Derrida en su artículo común. Si como dicen, avanzar no significa excluir en el despliegue de este proyecto, esto significa a su vez pensar e integrar al otro gran enemigo del derecho internacional, el terrorismo; y en especial el terrorismo suicida. En este acto de guerra se da una jerarquía que a occidente le cuesta de pensar, pero que Derrida ya teorizó.





Habermas con Derrida: una posible interacción. (I)

12 09 2009

Habermas and Derrida: una posible interacción

Interacción como gesto comporta dos movimientos solapados. Por un lado el acercamiento a lo otro y por otro lado, acoplamiento a las protuberancias o huecos que la alteridad pueda presentar. Se trata de un desplazamiento elíptico complementado hacía el interior, donde se produce el punto de juntura. Interacción, interactuar, como un desdoblarse de lo uno para con lo otro; ya que nunca en la cópula puede darse el abrazo por el pecho y la espalda simultáneamente. Y como el abrazo, interacción es abrazar y dejar ser abrazado. La perspectiva global del curso me conduce a ese foco en su justa medida: como centro desde el cual rotar y como luz que dirige la mirada. Y varios despieces de ese molde focal me permiten, en la medida de mi voz y letra, desarrollar juegos entre esos dos nombres que vienen rotando y retornando, a la vez que dibujan el marco de despliegue. Jaques Derrida y Jürgen Habermas representan dos ejes destacados del panorama intelectual contemporáneo todo y no compartir una similitud teórica ni académica. Uno de los principales leitmotivs de este texto es el de hacer entrar en interacción a estos dos pensadores desde el plano político. Exactamente desde la comparación de peso político en el posicionamiento de sus trabajos, y desde una revisión de la posibilidad de implicación política que ambos planteamientos presentan.

J. Derrida

J. Derrida

El 4 de Junio de 2003 “El País” hacía público en España un texto que firmaban conjuntamente Habermas y Derrida. Ahí surge para nosotros un primer momento de interacción de destacada significación. El rotativo (siempre la rueda por detrás) informa que la redacción del texto corresponde a Habermas, fue publicado por Frankfurter Allgemeine Zeitung y Libération, y a petición de Derrida apareció firmado por ambos. Quizá sea raro pensar un texto de Derrida sin que Derrida imprima ninguna letra, pero para los fines aquí propuestos muestra un movimiento concreto de interacción: en esta ocasión una de la partes se funde, se acopla, se solapa a la otra. Derrida no sólo acepta entonces las premisas que sugiere en el texto Habermas, sino que acepta también las letras con las que las promulgue; acepta su letra. En la letra, en sus letras, Habermas presenta algunas propuestas de cara a fundar cierto derecho a escala postnacional en el ámbito de Europa. Una aceptación de diferencias que permita a un bloque heterogéneo planear una estrategia de comunicación con el exterior común. Esto coloca la cuestión en la problemática de tejer cierta identidad común que proyecte un futuro transitable conjuntamente. Entendido en términos de la tradición habermasiana, la separación entre moral y derecho que sirve como clave para explicar la separación en sociedades modernas entre sistemas y mundo de la vida, re coloca, o mejor disloca la cuestión en doble: Por un lado la parte sistemática, el derecho que permitiría formular un derecho internacional y postnacional; y por otro pensar una moral común a los individuos de ese proyecto transfronterizo que mucho tendrá que ver con nuestra historia y aquello que en ella nos especifica. Aunque seccionando fino, ambas cuestiones tienen una asociación afín; un salto de casilla hasta el derecho postnacional estricto permitiría cierta carga asociativa moralmente entre aquellos individuos que englobe, cabría pensar cierto grado de comunión al aceptarse una constitución europea aunque a la postre no parece haber sido ese el desenlace. Otra posible salida sería imaginar un corporativismo del Estado, en tanto que empresa publica, destinado a competir con el capital privado en el ámbito europeo; donde la constitución postnacional sirviera de marco legal. ¿Sería posible quitarle el peso simbólico al patriotismo y pensarlo (no ya sentirlo) como empresa propia? Ciertamente en estos casos podría establecerse un nexo de vecindad entre aquellos que se unan al juego, pero dudo que sea lo suficientemente fuerte como para formar una nueva identidad que logre romper con el pasado de Europa.

J. Habermas

J. Habermas

La cuestión será ver cómo Habermas plantea teóricamente algunos puntos al respecto en esa dualidad entre derecho y moral e intentar ver hasta que punto uno devora al otro. Pero si se pretende como se dijo la interacción con Derrida, ésta aparece en un nexo, un pliegue del plano teórico habermasiano que tiene que ver con los conceptos de postnacionalidad y Europa. Como digo, el pliegue, la unión o la interacción hace que aparezcan ciertas familiaridades o asociaciones afines entre un proyecto postnacional en Europa y las ideas de hospitalidad y democracia. De hecho el planteamiento que utilizaré de Derrida posibilita cierta similitud entre democracia y hospitalidad, cierta hospitalidad a la(s) democracia(s) por venir ya intrínseca en la democracia por venir. También es ciertamente problemático cerrar Europa y su pasado en las fronteras europeas; Europa y América, Europa y África, Europa y Asia, Europa y Oceanía. Entre ellos existen experiencias comunes muy fuertes, dolorosas, estrechas y significativas como para no tenerlas en cuenta, y me parece muy productivo pensar una hospitalidad hacía una América, África o Asia democrática que juzgue a Europa y su democracia. Y entiendo en este punto a una Europa postnacional, no una España, una Francia, o una Inglaterra colonizadoras o imperialistas. Porque además de lo que Habermas y Derrida aceptan en su texto común ya citado, quizás la desorientación no sea el único punto desde donde puede nacer una idea común de Europa; también podría nacer de una denuncia común entre algunos otros continentes por sus actos pasados, recuerdo: los de una Europa en su conjunto, que seguramente haría cambiar y mucho su política exterior (si es que es tan fácil trazar una barrera entre Europa y su exterioridad).





“La herencia del olvido” -Reyes Mate; Ed. errata naturae

1 10 2008
Portada

Portada

Reyes Mate es conocido por su actividad dentro del Instituto de Filosofía del CSIC, por ser director del proyecto de La Enciclopédia Iberoamericana de Filosofía y por sus múltiples ensayos publicados tanto en Ed. Trotta como en Ed. Anthropos. Su última publicación viene a iniciar la colección “Los Agripianos” de editoria errata naturae ( http://erratanaturae.com/agripianos.php ), dedicada a la filosofía. Reyes Mate ha pensado en sus ensayos sobre la filosofía después del holocausto, y en “Herencia del Olvido” esa motivación adquiere una mirada lanzada al futuro. La obra está escrita con carácter rizomatico, no se trata por tanto de un desplegamiento continuo de proposiciones siguiendo un orden lógico estricto. Pretende más bien mostrar las luces y las sombras de una problemática desde el mosaico dibujado por algunas raíces espaciales. Los temas de los que se habla fecundan en el cruce entre lo iberoamericano, lo judío, la memoria y la actualidad.

Como hemos dicho, el punto de vista pretende enfocar el horizonte por venir y trazar algunos puntos de fuga hacía él. El pensamiento desde el margen, Walter Benjamin, frenar el tren del progreso o la sociedad contemporanea como catolicismo secularizado (que no secularización del cristianismo), son algunas de esas luces y esas sombras que se muestran. A ello hay que sumarle la reflexión en torno al castellano como lengua filosófica legítima. Como comenta Reyes Mate, ya Heidegger dejó claro que sólo es posible pensar la Filosofía (como el pensamiento de Occidente) en griego o alemán, y también Hegel sentenció que el espiritu de la razón sólo podía darse en la lengua de la cultura germánica. Por lo tanto la reflexión inicial de la obra sobre el peso de la lengua castella para el debenir futuro de la filosofía, sirve como legitimación de lo que se dirá después, del mismo modo que sitúa la reflexión en una doble problemática: por un lado los problemas actuales respecto a los temas tratados, y por otro la problemática teórica de tratarlos desde el castellano. Tal aspecto me parece un tema muy oportuno, ya que es habitual tratar desde nuestra lengua autores totalmente foráneos. El desnivel de la traducción (tema sumamente recurrente en filosofía) siempre ha servido como excusa para relegar la reflexión iberoamericana fuera de la más pungiente actualidad y notoriedad. Si bien es también claro que el inglés ha relegado en gran medida al griego y el alemán en nuestros dias, es también cierto que las lenguas castellanas deben situarse ante tal monopolio debido a su gran número de usuarios.

Reyes Mate

Pero al sopesar dicho posicionamieno, surgen los debates en torno a la tradición de la cultura iberoamericana, su deuda historica, la sangre, los puntos ciegos que se borraron y los que perviven ocultos espectantes de esa mirada que les dé luz. A todo esto habría que añadir que una tradición filosófica que se pretende legitimar desde una lengua o un territorio delimitados, debe alzarse vertical; esto es, hundir sus fundamentos en la cultura de dicha lengua o territorio. De ese modo Reyes Mate argumenta sus posiciones desde obras de autores como García Márquez. Por que la importancia de la reflexión iberoamericana quizás tenga más que ver con Macondo y su olvido, o la postpoética de Fernández Mallo; que con Proust, Kafka o Hölderling. Más con Franco y Colón que con Hitler o Ulisses. La barbárie y el holocausto también sucedieron en latinoamerica, y en esos sucesos, la lengua es un lazo de sangre.

La obra y los temas que incluye me parecen de suma importancia a la hora de plantearnos el vínculo con aquellos con los que compartimos lengua; también para afrontar esa deuda que ya se da a conocer como “memória histórica” y que tiene por compromiso sacar a luz a las victimas y su sufrimiento. Tales problemáticas van a ser difíciles de reflexionar por la disparidad de posiciones dentro de la misma comunidad y por la radicalidad de algunas de ellas que hacen casi imposible el consenso. Es una ardúa tarea que en mi opinión no debe dejar de lado a la filosofía de aquí de practica, como tampoco puede ser relegada a un mero apéndice dentro de nuestro orden de propouestas en un marco filosófico más global. Las cartas están sobre la mesa, es ahora turno de los nuevos pensadores recojer la jugada y decidir si continuarla o no; en juego podría estar cierta autonomía como cultura filosófica legítima.

agripiano

agripiano





Palabras

29 07 2008


¿Y si alguién osara a elevar su mano y pronunciar sin compasión algúna que las palabras ya carecen de sentido? Como la moneda usada y reusada una y otra vez, incapaz de saciar apetito ninguno. Ni tan siquiera el de expresarse sin ser escuchado. Caería él mismo en la paradoja del vacío de sus palabras; pero la misma ausencia de sentido atendería a la paradoja mimsa. Ésta sería manca y coja, se arrastraría como todos hacemos en medio del desconsuelo. ¿Podríase sin embargo seguir pensando? ¿Puede acaso respirarse la espuma? La mutación sería entonces más que nunca necesaria. No ya la metamorfósis, pués ésta ya posee en sí, en su esencia, la forma futura aún y siempre por venir; y de algún modo intuye las carencias por suplir. ¿Hemos hecho a acaso otra cosa que mutar a lo largo de eso que llamamos historia? ¿Y si la misma denominación de historia no fuera más que una correlación de signos al azar sin sentido alguno, existiría historia alguna que contar? ¿Qiuén se atrevería a darle valor a un juicio en tal situación?

Es legitimo pensar las palabras y por ende el lenguaje textual en todas sus vertientes como simple arena por amasar. Por diversión o por arte, pero sin valor objetivo ni dialético. ¿Tiene más sentido el grito desgarrador del cante jondo que cualquier obra de los griegos? ¿Debemos asumir que ante la imposivilidad de comunicación verbal, tan sólo nos que la impresión, el destello, la magia, el hechizo? ¿Y cómo nombrarlo? Si es legítimo pensar tal cuestión, sabemos ya de partida que no lo es escribirla ni leerla. ¿Es válida entonces la acción? ¿No amamos acaso sin saber aún que es el amor? Me pregunto si cabe aun hoy día seguir pensando en el amor con palabras. Como aquél, que de tanto escribir como amaba, acabo amando como escribía. Si la llama no deja de arder cuando apartamos nuestra mirada de ella, ¿porqué ibamos a dejar de entendernos si dejamos de usar esas palabras y ese lenguaje? Si eliminamos las palabras hasta ahora pactadas como signos representativos, pueden sin embargo permanecer las letras. Con tal gesto se pretendería suprimir el hilo de litio que une cada palabra con su representación exterior, y presentar el signo como marca historicamente subjetiva de los emisores. Con el rehuso a esa representación explícita, el contenido del mesaje se evapora y se hace inútil la intencionalidad dirigida hacia el traspaso, hacia el trasbase de datos exitoso. En su lugar se presenta la fuga, la imposibilidad lógica de aceptar un referente auténtico, una dispersión de contenido y forma, surcos de humo que ascienden y se desvanecen enmascarando al pianista de misterio.

Comunicación entendida para suscitar, no para ser descodificada; más hermanada con la sutileza jazzística que con la elocuencia clásica casi onírica. El arte del trazo más que el del retrato. Quizá sea estremecedor la aceptación explítita de dicha postura, pero entendida evolutivamente no deja de recorrer su camino casi paralelamente al desarrollo actual de las gergas; suprimiendo viejos significantes por otros de nuevos. Pero en ese caso se mantiene la relación representativa entre lo dicho y lo que se ha querido decir. En el nuevo contexto no se quiere decir nada, no hay intencionalidad, tan sólo se dice; se lanzan piedras al lago y se disfruta observando los surcos que dibuja. Se desprecia la descripción tanto como la estructura. La palabra se quiebra del paso de los labios al oído, tan sólo queda lo suscitado. Hablar con la vida, las acciones, las pulsiones emitidas en vez de con palabras. Pero todo esto no es legítimo nombrarlo, tan sólo pensarlo.





Leerse

30 06 2008

Hablan algunos autores del espacio del texto, de lo escrito en los silencios de las vacías miradas al horizonte. Hablan de un afuera de la misma escritura que la nutre en cierto modo através del autor. Ese afuera del cual la literatura es heredera, modifica y se modicfica con ella, mostrandose y desapareciendo en el tambalear ondulante de la mirada. Del mismo modo en como un arquitecto observa el conjunto de materiales en que se ha convertido su proyecto. Si mira através de los cristales de uno de los pisos de su edificio, se observa a si mismo sin saber con exactitud los secretos que esconde su propia creación, aún y conocer todos los pormenores de su contrucción. Sólo en verse a uno mismo desde esa distancia que otorga la emancipación de nuestras partes, puede entenderse el consejo a leerse. Leerse a uno mismo es autoconcederse la posibilidad de lo otro, escarvando en ese afuera que subyace de entre los signos. Como una segunda hoja, debajo de la nuestra, en la que un segundo texto trasluce lo suficiente para ser insinuado, pero nunca leído comodamente, entre los espacios que permiten las letras del nuestro. Eso es leerse a uno mismo, pero no ya sólo como lo mismo, sino como lo otro en lo mismo; como algo hundido en nosotros que durante un instante ve la luz. Pero al ser en nosotros donde se ilumina esa luz, debe ser de un afuera de donde proceda esa posibilidad enterrada; que si existe es porque previamente ya habiamos, nosotros mismos, fecundado en ese afuera. El código genético de esa inyunción no violenta, está determinado en el tiempo; y no es soslayable a ningún otro momento histórico de la vida. Ese instante tan sólo se corresponde con el nosotros que lo escribió. Y para que la insinuación se pueda procesar en otro momento, no debe de haber correlación entre esos dos momentos. Son dos puntos al azar en una hoja que se han unido por un pliege al azar, en un divagar elíptico de carácter erótico. Pero esa tensión de la distancia tan sólo puede darse si existe el punto primero; la escritura. Pues el leer es algo mucho más cotidiano. Leemos en todos los lugares.





Mayo de 2008, 40 años después. Parte 1ra.

22 05 2008

Nada en este mundo sucede dos veces; ya nos lo decía Heráclito. Por mucho que se cumplan 40, 50 o 200 años de una fecha como Mayo de 68, nada de lo que allí se dejó, podrá ser cogido por nuestras manos. No es por tanto ésta una mirada melancólica hacia cuatro décadas atrás. Eso no es posible. Ni cabe una actitud utópica que nos pueda llevar a resurgir aquel espíritu ya muerto. Ese no es de nuestro tiempo. Sin embargo fue el tiempo de otros y otras, impulsados por alguna sombra, que resquebrajaron la relación de algunas palabras con sus objetos referenciales. Sin lugar a dudas ideas como revolución social no es posible pensarlas hoy día sin tener en cuenta esa fecha. Y precisamente esa es nuestra tarea: pensarlas hoy.
Como en muchos otros acontecimientos humanos, una causa fútil parece ser la conectora de los bornes que permiten la explosión. Situándonos en antecedentes mediante un vuelo fugaz, nos hallamos en el resultado de la restauración de Europa pasada la Segunda Guerra Mundial. Nos encontramos con una Europa en pleno auge económico, con una casi nula tasa de paro, dónde el baby boom de la post-guerra ha supuesto una gran ayuda como mano de obra, dada la gran demanda de empleo producida por las múltiples fábricas en pleno proceso de producción. Las ciudades se han expandido utilizando el cemento a granel en las nuevas construcciones conocidas cómo ciudades dormitorio. A nivel estatal, las nuevas teorías económicas promueven la intervención del Estado como miembro regulador de la economía capitalista. Se estipula un pacto social consistente en el acuerdo entre patronales y sindicatos, la cual cosa permite al Estado planificar un crecimiento, acto conocido como Estado-Plan. A grandes rasgos puede intuirse un panorama de mejora económica y aumento del poder adquisitivo en todos los niveles. Si pensamos aquí en otras revoluciones de la historia, nos percatamos de que la posibilidad de una revolución viene señalada por la precariedad de algún sector de la población, hasta entonces humillado. En términos mismos de revolución dictados por Marx, Engels u otros teóricos, siempre consiste ésta en un levantamiento en denuncia de la situación degradante producida por un opresor; ya sea la clase burguesa, ya sea el mismo patrón. En un sistema en el cual hay trabajo suficiente y medios para abastecer a los trabajadores de hogar y comida, ¿cuál es el foco desfavorecido que prende la mecha? No es fácil apuntar a un culpable o a una causa primera, pero si un destello es resaltado como índice de inicio, ese, como he dicho al principio, es un detalle casi insignificante.

Se dice que Mayo del 68 empezó el 22 de Marzo de 1968. Por lo que se puede leer por ahí, ese día tuvieron lugar revueltas estudiantiles en la universidad de Nanterre, al norte de París. En algunos sitios vinculan la revuelta a protestas contra el arresto de seis miembros del Comité Nacional de Vietman, en otros lugares se achaca la reivindicación originaria a la abolición de la separación de chicos y chicas en el campus; incluso se puede leer que la demanda de dicha abolición fue propinada para poder ver un partido de fútbol en la única televisión del campus, ubicada en las estancias de las chicas. Sea como fuere, un mes después se produjo una protesta estudiantil en Nanterre donde acudieron unos 1.500 estudiantes. Durante aquellas protestas, fueron detenidos ocho jóvenes, entre los cuales se encontraba Dany Cohn-Bendit, conocido como “Dany el rojo”, cabeza visible de la revuelta estudiantil. Como se puede observar en el calendario de los acontecimientos que incluyo en los anexos, el mes de Mayo en Francia de 1968 fue un mes muy movidito. Pero se va a intentar trazar un surco en los acontecimientos que permita distinguir ese acontecimiento de cualquier acto anterior o posterior. Se va ha hablar de infección; de una infección social. Como óxido corrosivo, una pulsión interior llevó a un país como Francia casi hasta el colapso en un momento propicio de su desarrollo. Las preguntas sobre cómo fue posible y sobre que impulsó a la sociedad hasta tal comportamiento permanecen hoy día sin poder ser resueltas completamente, ya que si así fuera, su reproducción sería entonces posible teniendo en cuenta las circunstancias actuales. Los antecedentes teóricos nos sitúan en una asociación denominada Internacional Situacionista, formada por un grupo de intelectuales apartados de las tendencias artístico-filosóficas del momento. Con sólo teclear “archivo situacionista” en Google podemos acceder a una gran fuente documental de textos publicados por la I.S. en su propia publicación. Si nos remitimos a esa publicación como más fiable fuente de información podemos fácilmente introducirnos en un discurso que se considera clave para entender Mayo’68. Si los términos de los que pretendo hablar son infección, contagio e invasión vírica; la reflexión tornará alrededor de si es posible considerar nuestro momento vacunado e inmune a tal amenaza.





Mayo de 2008, 40 años después. Parte 2nda.

22 05 2008

Hablando de diagnóstico, lo que surgió como un leve brote de escozor estudiantil se propagó con relativa velocidad. A partir del conocido como “lunes sangriento” y los enfrentamientos en la calle que le sucedieron, la masa social que señalaba al gobierno como culpable se amplio bastamente con multitud de células anónimas no pertenecientes al órgano académico. En ese movimiento se juega una especie de intención que resulta interesante sopesar; se trata de los puntos a los cuales se decide por contagiar la infección. Y este punto guarda resuelta vinculación con las demandas situacionistas que veremos más adelante. Se diagnostica una gran velocidad de propagación y contaminación ideológica entre los sectores menos poderosos pero más numerosos: el proletariado. No se infectó a ningún órgano de potencial importancia o relevancia cómo ministerios, profesorado, sedes políticas, etc. Incluso una voz importante dentro del movimiento obrero como era el Partido Comunista Francés apartó su apoyo de las protestas en su momento. Por lo tanto el destino del agente invasor no era la toma del control, sino un cambio completo en la estructura genética y por lo tanto hereditaria. Ese es un puntal dentro del concepto de revolución que se utiliza en este contexto. Y una mirada general a la cronología* basta para percatarse del nivel que logró alcanzar, actos como los ocurridos en la fábrica de Renault, la suma a la huelga de controladores aéreos, trabajadores del transporte, del gas y la electricidad, profesores, industria textil, la televisión. Una paralización casi total del país y por tanto de la realidad posible en aquél momento bajo las acusadas circunstancias.


Acuñado el marco de diagnóstico, atenderemos al mensaje que en gran parte propició lo desencadenado. La Internacional Situacionista posee un amplio abanico teórico debido al gran número de autores que contribuyeron. Se trata pues de un cuerpo que se nos presenta multifragmentado, con varios conceptos doblados en el discurso y reiterados de diversas formas; por lo que se atenderá a algunos de ellos que parecen más relevantes. El discurso de la I.S. gira entorno a una propuesta crítica de la sociedad. En primer lugar se da una vinculación entre cultura y vida cotidiana, con la cual cosa la valoración de la cultura (en particular el valor cultural de la obra de arte) como mercancía carente de real interés desemboca en una crítica a la vida cotidiana. Si nuestra cultura y nuestro arte no son más que productos destinados al consumo masivo, nuestra vida cotidiana encarrilada por un capitalismo salvaje hacia el consumo de mercancías, carece por completo de sentido cultural; con ello se desvirtúa por entero. Por eso una crítica al mercado cultural tiene que tener muy presente la vida cotidiana y los cambios que debe otorgarle. Precisamente desde ese enfoque en contra de una vida aburrida, vacía y descompuesta es desde donde se que dicta la labor de la I.S.; centrada en permitirle nuevas oportunidades a esa vida nuestra. Entran aquí conceptos clave dentro del discurso situacionista como deriva, creación de situaciones, tergiversación o arquitectura unitaria. La I.S. pretendía ser un cuerpo de acción desde el cual cambiar las condiciones para el surgimiento del nuevo y autentico arte. La creación de situaciones pretender dar al individuo espacios de pensamiento y de sensación no imaginados hasta el momento, alrededor de esta intención se acoplan las diferentes propuestas; pero lo hacen de manera retroalimentaria, es decir, para girar entorno a la creación de situaciones se necesitan unas a otras. La deriva, consistente en un viaje de duración indeterminada por diferentes espacios diseñados para la creación de situaciones, depende muy estrechamente de una arquitectura unitaria que desarrolle tales espacios. Y al mismo tiempo tales situaciones nuevas no son posibles sin la tergiversación de los ideales a derrocar. Las relaciones son mucho más complicadas, se puede apreciar con echar un simple vistazo al material situacionista, pero con un análisis simple ya basta para percatarse de la relevancia de tal propuesta enfocándola desde la óptica de Mayo del 68. Las frases revolucionarias que se pueden leer de ese mes, son claras tergiversaciones de eslóganes antiguos.

La denuncia general de dicha efervescencia revolucionaria demandaba una mejora de la vida cotidiana. Morir de aburrimiento a cambio de no morir de hambre era una de las sonadas denuncias. En resumen un ataque a la autoridad en sentido general; no apuntando a una sola cabeza, no pretendiendo derruir un solo pilar, Sino reclamando una expansión del individuo y sus experiencias. No queremos que se nos limite de semejante manera, eso viene a ser el caso. Una reivindicación por la apertura de nuevas maneras de concebir. Una reivindicación por lo por nacer, por la ilusión. La propuesta de crear nuevas situaciones donde los individuos puedan experimentar nuevas experiencias y deambular a placer por ellas como deporte estatal, está muy cerca de insuflar oxigeno en los cansados pulmones de los obreros.

*. (Anexo 1)





Mayo de 2008, 40 años después. Parte 3era.

22 05 2008

Sin duda alguna hasta aquí ha sido un viaje muy vago por lo que fue aquel acontecimiento. Además tenemos que sumar muchos otros sucesos importantes que tuvieron lugar ese mismo año. Recordamos la primavera de Praga, el asesinato de Martin Luther King, la masacre de la plaza de Tlatelolco en México, Berkaley, Tokio y otros. Pero si se ha señalado París y los situaionistas es porque la crítica (que no negación o inversión) a nuestro presente desde la lente presentada, tiene mucho que ver con la crítica al señalado París y los señalados situacionistas. Sin duda alguna y como ya se ha comentado antes, las ideas propuestas (que no seguidas al pie de la letra) por la I.S. tienen una carga vírica importante, cuyo fruto enraizó en unos ciudadanos (primero estudiantes, después obreros) con una velocidad y una magnitud enormes. A esto y para sumar algo de relevancia al mayo francés tenemos que tener en cuenta que allí aún y la dura represión policial, no se denunciaba un acto concreto, como una guerra, un asesinato, una invasión; se denunciaban unas condiciones de vida que hacían propicias todas esas desgracias. El encarcelamiento de ocho estudiantes llevó a más de diez millones de personas a la huelga pocos días después. Se consiguió movilizar un país. Y casi ni se consiguió; se movilizó solo. Ese fue el mérito de todo lo expuesto, pero sin intención de devaluar, la crítica se hace necesaria porque por a o por b aquello fracasó.

Como dije al principio esto no pretende ser un recuerdo nostálgico, aspira a ver algo útil para el presente. En contra de las miradas que caducan Mayo’68, creo que sirve para conocer mejor ese sistema inmunitario de la autoridad. La valoración del éxito depende aquí de la estrechez de miras. Como dije aquello fracasó, pero es cierto que los derechos de las minorías han aumentado enormemente desde entonces. También hay una conciencia global más sólida contra las actitudes totalitarias. Pero, como decía Foucault, el poder no dice ya que no, no prohíbe; dice por el contrario si, incita. El éxito real de las demandas de Mayo’68 ha sido (muy a nuestro pesar) el rearmamiento del poder. Quienes si han sabido ejecutar a su provecho los sueños del proletariado han sido los opresores. Desde ahí sí es consecuente evocar la ya muy citada fecha. Desde ahí podemos ver como la demanda de nuevas situaciones para la experiencia, la sensación de deriva como placer o la tergiversación, han dado pie a proyectos cómo parques de atracciones, viajes exóticos por los lugares más recónditos planificados al milímetro, auge bestial del ocio digital personificado en los videojuegos y las grandes producciones cinematográficas, todas las malas artes publicitarias, los estudios de mercado para saber la opinión del cliente respecto a la marca, la ilusión de exclusividad en cientos de tarjetas del club carrefour, pryca, zara, dolcebanana, agata ruiz de no se que, la necesidad de cambiar de look constantemente para sentirme especial en todo momento, barrios planificados para la experiencia de una vida superior a lo sumo aislada, hamburguesas en el mcdonalds de decenas países con decenas de salsas que saben igual para experimentar los sabores más exóticos, en fin podría estar horas o días. Lo que vengo diciendo es que sin decir que lo arriba citado sea bueno o malo, son múltiples usos que el poder utiliza para contentarnos.

Les dijimos que queríamos experiencias nuevas y ellos nos las dieron. Si a alguien le parece que algo ha cambiado que levante la mano, ha mejorado cierto, pero no ha cambiado. Por eso me pareció oportuno escribir sobre ello cuarenta años después, por que se puede aprender algo. Y ese algo es la advertencia que ya se hacia Benjamin en el prólogo de su “Obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” de no permitir que de lo dicho pueda ser aprovechado por el fascismo* ni la más trivial de las comas. Ese fue el hueco que no tapo la Internacinal Situacionista. Ese es el hueco que con mucho cuidado hemos de intentar tapar en cualquier demanda presente, por que nuestro poder está mucho más preparado para quitarnos las armas y utilizarlas en nuestra contra que cualquier otro.

*. (Por fascismo que cada cual entienda lo que deba).





-“El ensayo como forma” de Theodor W. Adorno

7 03 2008

El primer texto que se presenta en este espacio dedicado a la mirada curiosa, tiene una estrecha relación casi paternal con el espíritu que se espera de este mismo espacio. En primer lugar explicar el porqué: se trata de un texto filosófico de Adorno que se puede encontrar en “Notas de literatura” en Editorial Ariel; Barcelona, (1962). En él Adorno pretende poner de manifiesto la necesidad de una revitalización del ensayo como texto académicamente aceptado en filosofía. Sin embargo esa no es la intención que me alienta a recomendar su lectura. Lo que yo, desde mi intuición personal, quiero reflejar con él, es una guía sobre el estilo, la concepción y el sentido que me gustaría reproducir con este proyecto; y de igual manera lo considero un manual base para quién le interese eso de la escritura filosófica. En segundo lugar me gustaría disculparme por un posible tono demasiado filosófico en el decurso de lo narrado. Intentare centrarme en cuestiones que puedan llegar a seducir al lector, no en aspectos del análisis serio de lo propuesto en el texto. La extensión de la idea, si cabe, debería posibilitar su orientación no sólo a la filosofía, sino también a la historia y la literatura. Ese seria mi deseo al menos.

            Recogiendo un adjetivo del inicio y otro del final del escrito, me atreveré a describir al ensayo como un hereje ocioso. La herejía se alza contra la limitación de pensamiento que ejecuta una fuerza opresora. Pero un hereje reafirmado pierde el miedo al infierno, en cuanto su lucha es religiosa y su enemigo es un Dios. Una vez se inicia el acto de herejía, el hereje sabe que se está sentenciando ante una entidad divida, todopoderosa. El que como ocio tiene la herejía, no pretende destronar a un Zeus, sino boicotear cualquier iniciativa de totalidad. Su ocio, no está dedicado a único objeto, sino al motor que permite la posibilidad de tal objeto. El ensayo perfora la totalidad para mostrar su límite, y con ello su finitud. Muestra un mas allá. Es el hacedor de llaves. Precisamente en esa ociosa libertad convergen ensayo y arte. ¿Un ensayo artístico? ¿Un arte del ensayo? No. La relación entre el ensayo y el arte es de acercamiento. El modelo de ambos es la experiencia espiritual. Pero el ensayo necesita de un valor de verdad, de un juicio que valore su autenticidad. Al mismo tiempo que la herejía, el ensayo no pretende suplantar un trono por otro, sino expandir los límites, por tanto del ensayo nos dirá Adorno que debe entretejer sus enunciados de manera fragmentada, debe de poder concluirse en cualquier momento, debe de ser por tanto abierto; y en esa misma responsabilidad con su origen, radica su veracidad. La única intención de totalidad, es la búsqueda de un brillo en el destello de la  minucia, del escombro, de la ruina que ha desechado la teoría englobadora. Es el curioseo pertinaz e incesante en todo aquello escondido y oscurecido por una actitud dominante. Siempre que una migaja es excluida, la totalidad es negada. Y en mantenerse a él mismo abierto, el ensayo cumple con la legitimidad que le permite interponerse al  guardián del calabozo.