La Pasión por la Roja.

27 06 2008

El pasado domingo día 22 de junio, la selección española de futbol eliminó a Italia en los cuartos de final de la Eurocopa 2008. Al día siguiente el periodista de el diario “El Mundo” Germán Aranda, publica en la página web de dicho tabloide el artículo titulado: Indiferencia y resignación en Manresa; que se puede consultar en: http://www.elmundo.es/elmundo/2008/06/23/barcelona/1214203828.html. En dicho articulo se tacha a nuestra ciudad de indiferente ante los éxitos de la selección (cosa que no discuto directamente), englobando a todos sus ciudadanos en una niebla sospechosa un tanto acusadora.

España-Italia  22/06/08

El artículo no es muy extenso, dada la poca importancia que en mi opinión debe suscitar en todo el país la opinión de una ciudad pequeña como la nuestra; sin embargo el autor se esmera en aliñar el texto con algunas puntillas de cosecha propia que añaden sustancia para aquellos lectores ávidos de carnaza. En primer lugar delimitar cuál es la tarea del escritor periodístico ante el texto que pretende presentar. En la noticía, se presupone la novedad de un hecho. Se presupone una mirada aguda que aporte luz. Y desde un medio serio, se presupone profesionalidad. Haría bien el periodista en sustentar las afirmaciones que tan a la ligera proclama. ¿En base a qué se asocia Manresa como la cuna del nacionalismo catalán? Es fácil declarar tal improperio si en los lugares dónde se busca ya se había encontrado previamente y no se mira en ningunos otros. Afirmar que en Catalunya existe cierto sentimiento anti-español no es ninguna notícia, así todos somos periodístas. Buscar en L’Havana seguidores de La Roja y acto seguido declarar que en Manresa el sentimineto que despierta la selección es indiferencia, es generalizar; visitar L’Havana y la Taberna dels Predicadors en día de selección (entre ambos deben tener un aforo de 50 personas), y sentir algunos comentarios independentistas, contra el Rey o la bandera y algunas carcajadas; pero no tener en cuenta los otros locales como el de la peña sevillista o el de los “magrebíes”, dónde el mismo autor asegura haber visto decenas de personas viendo atentamente el partido, es adulterar los datos de la investigación.

Al respecto de los hechos debo confesar la poca profesinalidad de un periodista y de el medio que le publica al manipular tales datos con tanta vileza. Seguramente en el doner kebab había el doble de gente que en los dos bares donde el “periodísta” entró. Sin embargo allí no entró, ¿tendría quizás algún problema en preguntar a esas gentes su opinión al respecto? ¿No las considera oportunas para su investigación periodística? Creo creer que también es aquello suelo manresano. Como también pertenecen a Manresa muchos otros lugares (no visitados por German) dónde se vivió el asunto de muy dispar modo. De todos modos el responsable del texto se queda tan ancho identificando toda la población de Manresa con esos tipos barbudos (¿tiene nuestro amigo German algún prblema con las barbas? ¿Acaso no las considera dignas o algo por el estilo?) que tacha de radicales y menosprecia visiblemente. ¿Acaso no son también personas del territorio español, aunque no se sientan identificados, con opiniones respetables y fundamentadas? Si mal no recuerdo, amigo German y gente de El Mundo, hoy día en este país es legítimo pensar lo que se quiera. Yo, que ni defiendo a unos ni a otros, me quedo muy tranquilo diciendo lo que digo; escribo en un lugar dónde mi libertad es absoluta y mi responsabilidad deriva de ella. En un medio de comunicación de abasto estatal, las condiciones son distintas. No todo debería de poderse publicar, sobre todo porque un medio de comunicación otorga la mirada que el individuo no puede alcanzar, y aunque una objetividad total no es alcanzable, debería de ser deseable.

Manresa

Por mucho que nos pese debe de haber un símbolo, el que nos sintamos identificados o no es cosa nuestra. Yo no me siento más identificado con la bandera española que con la de Bielorúsia, ninguna de las dos dice nada de mi excepto si me preguntan cuál de las dos se corresponde mejor con el territorio donde nací y crecí. Del mismo modo que la bandera catalana tan sólo delimita mejor que la española mi lugar de nacimiento y crecimiento. Quizá sea raro, pero esos trozos de tela coloreada no dicen nada sobre mi. Sin embargo, soy un apasionado del fútbol. Lo considero casi un arte. Y en esa relación, me gusta el arte como tal. Pero el futbol no sólo es arte, también es competición. Hay que elegir un bando. Mis prioridades en esa elección son en primer lugar la cercanía con los jugadores, y en segundo lugar la belleza que mis ojos ven en el arte que despliegan. Por fortuna, en esta Eurocopa los dos se unen en la selección española. Y creo que tanto los futbolístas españoles (también por supuesto los catalanes) y el futbol de aquí se merecen ganar el próximo día 29. Lo demás son cuestiones políticas, de influencias, de opiniones todas ellas muy respetables que poco tienen que ver con el fútbol. Pero que sin embargo mucha gente aprovecha como oportunidad para soltar la suya, intentando otorgarse ilegítimamente recompensas por meritos que no le son própios. Dejemos que sean esos chicos los que se lleven todos los méritos, y evidentemente también ese Luís eterno que aún y ser más viejo que la mayoría de abuelos, sigue robusto al pie del cañon. Por lo que respecta a German, le deseo un poquito más de cultura; para no generalizar, que no esta bonito. Y para entender que en la diversidad está la naturaleza de un pueblo como el que nos toca interrogar.

El Sabio

"El Sabio"





Mayo de 2008, 40 años después. Parte 1ra.

22 05 2008

Nada en este mundo sucede dos veces; ya nos lo decía Heráclito. Por mucho que se cumplan 40, 50 o 200 años de una fecha como Mayo de 68, nada de lo que allí se dejó, podrá ser cogido por nuestras manos. No es por tanto ésta una mirada melancólica hacia cuatro décadas atrás. Eso no es posible. Ni cabe una actitud utópica que nos pueda llevar a resurgir aquel espíritu ya muerto. Ese no es de nuestro tiempo. Sin embargo fue el tiempo de otros y otras, impulsados por alguna sombra, que resquebrajaron la relación de algunas palabras con sus objetos referenciales. Sin lugar a dudas ideas como revolución social no es posible pensarlas hoy día sin tener en cuenta esa fecha. Y precisamente esa es nuestra tarea: pensarlas hoy.
Como en muchos otros acontecimientos humanos, una causa fútil parece ser la conectora de los bornes que permiten la explosión. Situándonos en antecedentes mediante un vuelo fugaz, nos hallamos en el resultado de la restauración de Europa pasada la Segunda Guerra Mundial. Nos encontramos con una Europa en pleno auge económico, con una casi nula tasa de paro, dónde el baby boom de la post-guerra ha supuesto una gran ayuda como mano de obra, dada la gran demanda de empleo producida por las múltiples fábricas en pleno proceso de producción. Las ciudades se han expandido utilizando el cemento a granel en las nuevas construcciones conocidas cómo ciudades dormitorio. A nivel estatal, las nuevas teorías económicas promueven la intervención del Estado como miembro regulador de la economía capitalista. Se estipula un pacto social consistente en el acuerdo entre patronales y sindicatos, la cual cosa permite al Estado planificar un crecimiento, acto conocido como Estado-Plan. A grandes rasgos puede intuirse un panorama de mejora económica y aumento del poder adquisitivo en todos los niveles. Si pensamos aquí en otras revoluciones de la historia, nos percatamos de que la posibilidad de una revolución viene señalada por la precariedad de algún sector de la población, hasta entonces humillado. En términos mismos de revolución dictados por Marx, Engels u otros teóricos, siempre consiste ésta en un levantamiento en denuncia de la situación degradante producida por un opresor; ya sea la clase burguesa, ya sea el mismo patrón. En un sistema en el cual hay trabajo suficiente y medios para abastecer a los trabajadores de hogar y comida, ¿cuál es el foco desfavorecido que prende la mecha? No es fácil apuntar a un culpable o a una causa primera, pero si un destello es resaltado como índice de inicio, ese, como he dicho al principio, es un detalle casi insignificante.

Se dice que Mayo del 68 empezó el 22 de Marzo de 1968. Por lo que se puede leer por ahí, ese día tuvieron lugar revueltas estudiantiles en la universidad de Nanterre, al norte de París. En algunos sitios vinculan la revuelta a protestas contra el arresto de seis miembros del Comité Nacional de Vietman, en otros lugares se achaca la reivindicación originaria a la abolición de la separación de chicos y chicas en el campus; incluso se puede leer que la demanda de dicha abolición fue propinada para poder ver un partido de fútbol en la única televisión del campus, ubicada en las estancias de las chicas. Sea como fuere, un mes después se produjo una protesta estudiantil en Nanterre donde acudieron unos 1.500 estudiantes. Durante aquellas protestas, fueron detenidos ocho jóvenes, entre los cuales se encontraba Dany Cohn-Bendit, conocido como “Dany el rojo”, cabeza visible de la revuelta estudiantil. Como se puede observar en el calendario de los acontecimientos que incluyo en los anexos, el mes de Mayo en Francia de 1968 fue un mes muy movidito. Pero se va a intentar trazar un surco en los acontecimientos que permita distinguir ese acontecimiento de cualquier acto anterior o posterior. Se va ha hablar de infección; de una infección social. Como óxido corrosivo, una pulsión interior llevó a un país como Francia casi hasta el colapso en un momento propicio de su desarrollo. Las preguntas sobre cómo fue posible y sobre que impulsó a la sociedad hasta tal comportamiento permanecen hoy día sin poder ser resueltas completamente, ya que si así fuera, su reproducción sería entonces posible teniendo en cuenta las circunstancias actuales. Los antecedentes teóricos nos sitúan en una asociación denominada Internacional Situacionista, formada por un grupo de intelectuales apartados de las tendencias artístico-filosóficas del momento. Con sólo teclear “archivo situacionista” en Google podemos acceder a una gran fuente documental de textos publicados por la I.S. en su propia publicación. Si nos remitimos a esa publicación como más fiable fuente de información podemos fácilmente introducirnos en un discurso que se considera clave para entender Mayo’68. Si los términos de los que pretendo hablar son infección, contagio e invasión vírica; la reflexión tornará alrededor de si es posible considerar nuestro momento vacunado e inmune a tal amenaza.





Mayo de 2008, 40 años después. Parte 2nda.

22 05 2008

Hablando de diagnóstico, lo que surgió como un leve brote de escozor estudiantil se propagó con relativa velocidad. A partir del conocido como “lunes sangriento” y los enfrentamientos en la calle que le sucedieron, la masa social que señalaba al gobierno como culpable se amplio bastamente con multitud de células anónimas no pertenecientes al órgano académico. En ese movimiento se juega una especie de intención que resulta interesante sopesar; se trata de los puntos a los cuales se decide por contagiar la infección. Y este punto guarda resuelta vinculación con las demandas situacionistas que veremos más adelante. Se diagnostica una gran velocidad de propagación y contaminación ideológica entre los sectores menos poderosos pero más numerosos: el proletariado. No se infectó a ningún órgano de potencial importancia o relevancia cómo ministerios, profesorado, sedes políticas, etc. Incluso una voz importante dentro del movimiento obrero como era el Partido Comunista Francés apartó su apoyo de las protestas en su momento. Por lo tanto el destino del agente invasor no era la toma del control, sino un cambio completo en la estructura genética y por lo tanto hereditaria. Ese es un puntal dentro del concepto de revolución que se utiliza en este contexto. Y una mirada general a la cronología* basta para percatarse del nivel que logró alcanzar, actos como los ocurridos en la fábrica de Renault, la suma a la huelga de controladores aéreos, trabajadores del transporte, del gas y la electricidad, profesores, industria textil, la televisión. Una paralización casi total del país y por tanto de la realidad posible en aquél momento bajo las acusadas circunstancias.


Acuñado el marco de diagnóstico, atenderemos al mensaje que en gran parte propició lo desencadenado. La Internacional Situacionista posee un amplio abanico teórico debido al gran número de autores que contribuyeron. Se trata pues de un cuerpo que se nos presenta multifragmentado, con varios conceptos doblados en el discurso y reiterados de diversas formas; por lo que se atenderá a algunos de ellos que parecen más relevantes. El discurso de la I.S. gira entorno a una propuesta crítica de la sociedad. En primer lugar se da una vinculación entre cultura y vida cotidiana, con la cual cosa la valoración de la cultura (en particular el valor cultural de la obra de arte) como mercancía carente de real interés desemboca en una crítica a la vida cotidiana. Si nuestra cultura y nuestro arte no son más que productos destinados al consumo masivo, nuestra vida cotidiana encarrilada por un capitalismo salvaje hacia el consumo de mercancías, carece por completo de sentido cultural; con ello se desvirtúa por entero. Por eso una crítica al mercado cultural tiene que tener muy presente la vida cotidiana y los cambios que debe otorgarle. Precisamente desde ese enfoque en contra de una vida aburrida, vacía y descompuesta es desde donde se que dicta la labor de la I.S.; centrada en permitirle nuevas oportunidades a esa vida nuestra. Entran aquí conceptos clave dentro del discurso situacionista como deriva, creación de situaciones, tergiversación o arquitectura unitaria. La I.S. pretendía ser un cuerpo de acción desde el cual cambiar las condiciones para el surgimiento del nuevo y autentico arte. La creación de situaciones pretender dar al individuo espacios de pensamiento y de sensación no imaginados hasta el momento, alrededor de esta intención se acoplan las diferentes propuestas; pero lo hacen de manera retroalimentaria, es decir, para girar entorno a la creación de situaciones se necesitan unas a otras. La deriva, consistente en un viaje de duración indeterminada por diferentes espacios diseñados para la creación de situaciones, depende muy estrechamente de una arquitectura unitaria que desarrolle tales espacios. Y al mismo tiempo tales situaciones nuevas no son posibles sin la tergiversación de los ideales a derrocar. Las relaciones son mucho más complicadas, se puede apreciar con echar un simple vistazo al material situacionista, pero con un análisis simple ya basta para percatarse de la relevancia de tal propuesta enfocándola desde la óptica de Mayo del 68. Las frases revolucionarias que se pueden leer de ese mes, son claras tergiversaciones de eslóganes antiguos.

La denuncia general de dicha efervescencia revolucionaria demandaba una mejora de la vida cotidiana. Morir de aburrimiento a cambio de no morir de hambre era una de las sonadas denuncias. En resumen un ataque a la autoridad en sentido general; no apuntando a una sola cabeza, no pretendiendo derruir un solo pilar, Sino reclamando una expansión del individuo y sus experiencias. No queremos que se nos limite de semejante manera, eso viene a ser el caso. Una reivindicación por la apertura de nuevas maneras de concebir. Una reivindicación por lo por nacer, por la ilusión. La propuesta de crear nuevas situaciones donde los individuos puedan experimentar nuevas experiencias y deambular a placer por ellas como deporte estatal, está muy cerca de insuflar oxigeno en los cansados pulmones de los obreros.

*. (Anexo 1)





Mayo de 2008, 40 años después. Parte 3era.

22 05 2008

Sin duda alguna hasta aquí ha sido un viaje muy vago por lo que fue aquel acontecimiento. Además tenemos que sumar muchos otros sucesos importantes que tuvieron lugar ese mismo año. Recordamos la primavera de Praga, el asesinato de Martin Luther King, la masacre de la plaza de Tlatelolco en México, Berkaley, Tokio y otros. Pero si se ha señalado París y los situaionistas es porque la crítica (que no negación o inversión) a nuestro presente desde la lente presentada, tiene mucho que ver con la crítica al señalado París y los señalados situacionistas. Sin duda alguna y como ya se ha comentado antes, las ideas propuestas (que no seguidas al pie de la letra) por la I.S. tienen una carga vírica importante, cuyo fruto enraizó en unos ciudadanos (primero estudiantes, después obreros) con una velocidad y una magnitud enormes. A esto y para sumar algo de relevancia al mayo francés tenemos que tener en cuenta que allí aún y la dura represión policial, no se denunciaba un acto concreto, como una guerra, un asesinato, una invasión; se denunciaban unas condiciones de vida que hacían propicias todas esas desgracias. El encarcelamiento de ocho estudiantes llevó a más de diez millones de personas a la huelga pocos días después. Se consiguió movilizar un país. Y casi ni se consiguió; se movilizó solo. Ese fue el mérito de todo lo expuesto, pero sin intención de devaluar, la crítica se hace necesaria porque por a o por b aquello fracasó.

Como dije al principio esto no pretende ser un recuerdo nostálgico, aspira a ver algo útil para el presente. En contra de las miradas que caducan Mayo’68, creo que sirve para conocer mejor ese sistema inmunitario de la autoridad. La valoración del éxito depende aquí de la estrechez de miras. Como dije aquello fracasó, pero es cierto que los derechos de las minorías han aumentado enormemente desde entonces. También hay una conciencia global más sólida contra las actitudes totalitarias. Pero, como decía Foucault, el poder no dice ya que no, no prohíbe; dice por el contrario si, incita. El éxito real de las demandas de Mayo’68 ha sido (muy a nuestro pesar) el rearmamiento del poder. Quienes si han sabido ejecutar a su provecho los sueños del proletariado han sido los opresores. Desde ahí sí es consecuente evocar la ya muy citada fecha. Desde ahí podemos ver como la demanda de nuevas situaciones para la experiencia, la sensación de deriva como placer o la tergiversación, han dado pie a proyectos cómo parques de atracciones, viajes exóticos por los lugares más recónditos planificados al milímetro, auge bestial del ocio digital personificado en los videojuegos y las grandes producciones cinematográficas, todas las malas artes publicitarias, los estudios de mercado para saber la opinión del cliente respecto a la marca, la ilusión de exclusividad en cientos de tarjetas del club carrefour, pryca, zara, dolcebanana, agata ruiz de no se que, la necesidad de cambiar de look constantemente para sentirme especial en todo momento, barrios planificados para la experiencia de una vida superior a lo sumo aislada, hamburguesas en el mcdonalds de decenas países con decenas de salsas que saben igual para experimentar los sabores más exóticos, en fin podría estar horas o días. Lo que vengo diciendo es que sin decir que lo arriba citado sea bueno o malo, son múltiples usos que el poder utiliza para contentarnos.

Les dijimos que queríamos experiencias nuevas y ellos nos las dieron. Si a alguien le parece que algo ha cambiado que levante la mano, ha mejorado cierto, pero no ha cambiado. Por eso me pareció oportuno escribir sobre ello cuarenta años después, por que se puede aprender algo. Y ese algo es la advertencia que ya se hacia Benjamin en el prólogo de su “Obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” de no permitir que de lo dicho pueda ser aprovechado por el fascismo* ni la más trivial de las comas. Ese fue el hueco que no tapo la Internacinal Situacionista. Ese es el hueco que con mucho cuidado hemos de intentar tapar en cualquier demanda presente, por que nuestro poder está mucho más preparado para quitarnos las armas y utilizarlas en nuestra contra que cualquier otro.

*. (Por fascismo que cada cual entienda lo que deba).





Cronologia Mayo’68 (Anexo 1)

22 05 2008

Viernes 3: un grupo de estudiantes se reunió en la plaza de la Sorbona, donde estaban a punto de celebrarse las comparecencias de Cohn-Bendit y sus compañeros. Empezó a unirse gente, y a las 4 de la tarde la Sorbona estaba rodeada por la policía, que sostuvo una actitud despótica y prepotente, y detuvo, en contra de lo que había prometido, a varios estudiantes, lo que provocó que aún más personas se unieran a la protesta y se originaran numerosas manifestaciones espontáneas.
La Unión Nacional de Estudiantes (UNEF) y el Sindicato de Profesores (SNESUP) convocaron una huelga que pedía la reapertura de la Sorbona, la retirada de la policía y la liberación de los detenidos. Las peticiones no fueron concedidas por el gobierno.
Lunes 6 (lunes sangriento): los “Ocho de Nanterre” acudieron a su comparecencia ante el Comité de Disciplina de la Universidad cantando La Internacional, y a la salida fueron salvajemente atacados por la policía cuando se manifestaban por las calles de París. Formaron barricadas con coches volcados y lanzaron piedras arrancadas del pavimento. Las cifras oficiales hablaban de 422 arrestos y 345 policías heridos.
Martes 7: los acontecimientos del día anterior dieron lugar a una multitudinaria manifestación, y, evitando a la policía colgaron banderas rojinegras del Arco del Triunfo mientras la Internacional se escuchaba por las calles. El Barrio Latino se encuentra en estado de sitio y la opinión publica ya estaba cambiando, sorprendida por la brutalidad de la represión policial, y grandes secciones de la clase trabajadora se empezaron a inspirar en la revuelta estudiantil para luchar contra el estado por sus propios derechos.
Miércoles 8: los líderes del Partido Comunista vieron el tamaño del movimiento y decidieron cambiar su postura y hacerse con el control de la insurrección, ya que el ejemplo de los estudiantes empezaba a seguirse en los lugares de trabajo.


Viernes 10: la policía toma la Universidad de Nanterre, y 30.000 estudiantes, marcharon hacia la Sorbona, pero las calles aledañas estaban tomadas por la policía armada para el conflicto. Volvieron a levantarse barricadas, y la gente de las casas cercanas colaboraba con los manifestantes proporcionándoles asistencia de primeros auxilios o uniéndose a la revuelta. El gobierno cedió en dos de las tres demandas de los manifestantes, pero no aceptó liberar a los detenidos. El comportamiento de la policía volvió a ser brutal, y las cifras oficiales ascendieron a 367 personas heridas y 460 arrestadas, aunque en las calles se hablaba de un millar de heridos, quinientos detenidos y doscientos vehículos incendiados.
Sábado 11: carros blindados se desplazaron a las calles afectadas por el enfrentamiento para limpiar las barricadas mientras eran increpados e insultados por el pueblo. Algunos de los que limpiaron las calles, tuvieron gestos de solidaridad con el movimiento. A causa de los acontecimientos del día anterior, se convoca una huelga general para el lunes siguiente.
Lunes 13: los estudiantes fueron finalmente liberados, pero la chispa ya estaba encendida; coincidiendo con la huelga general, los sindicatos organizaron una marcha por Paris que movilizó a 200.000 personas (según cifras conservadoras). La policía desaparece de las calles, y el gobierno es señalado como enemigo del pueblo. Tras la marcha un grupo de estudiantes deciden ocupar la Sorbona. Durante la noche colgaron más banderas rojinegras de la Sorbona, al tiempo que decoraron los pilares que rodean la plaza con posters de Marx, Lenin y Mao y pintadas de las figuras de Trotski, Fidel Castro y el Che Guevara junto a los eslóganes de “todo es posible” y “prohibido prohibir”. Se dice que nueve millones de trabajadores hicieron huelga este día.
Martes 14: se eligió un Comité de Ocupación de 15 personas, y su mandato se limitó a 24 horas. El teatro de la universidad presenció debates políticos día y noche para erradicar la distinción entre los trabajadores y los patrones. Se ocupó también la Escuela de Bellas Artes, donde se celebraron reuniones cada mañana para decidir los temas de actuación y se diseñaban posters de protesta, que irónicamente se convirtieron en objetos de coleccionistas ricos, a pesar de que en la mayoría se leían frases como: “No descansaremos hasta que el último burgués cuelgue de la rama más alta”. Los trabajadores de Sud Aviation, cerca de Nantes, ocuparon su fábrica, y las plantas de Renault en Cleon, Flins, Le Mans y Boulogne Billancourt fueron a la huelga. Los sindicatos no controlaban algunas acciones emprendidas por los trabajadores, como encerrarse en fábricas, o declarar huelgas indefinidas. Los líderes de la CGT habían sido cogidos por sorpresa e intentaron desesperadamente no perder su influencia.

Miércoles 15: 15.200 obreros de la fábrica de Renault se encierran toda la noche secuestrando a los directores.
Jueves 16: miles de estudiantes marchan a Boulogne Billancourt, donde 35.000 trabajadores están en huelga. El paro en París, Lyón y la Normandía industrial es total.
Viernes 17: los controladores aéreos de Orly y la televisión francesa (ORTF) se unen a la huelga general convocada para el día 21.
Sábado 18: el sector del carbón, el transporte público de París, los Ferrocarriles Nacionales, los astilleros y el gas y la electricidad se unen a la huelga, pero los suministros domésticos y de emergencia se mantienen.
Domingo 19: la retirada de dinero de los bancos se limita a 500 francos ante la posibilidad de que los banqueros se unieran también a la huelga.
Lunes 20: los ferrys del Canal de la Mancha interrumpen su funcionamiento por falta de suministro de gasolina. La industria textil y los grandes comercios de París se unen a la huelga general del día siguiente. La plantilla de ORTF hacía las siguientes reivindicaciones: semana de 40 h, edad de jubilación más baja, derogación de las leyes anti-huelga de 1963, salario mínimo de 1000 francos por semana y la retirada de la influencia del gobierno en la televisión.
Miércoles 22: los profesores se declaran también en huelga, aunque muchos siguieron asistiendo a las escuelas para mantener el contacto con los estudiantes. Los trabajadores del gas y la electricidad también se unieron a la huelga manteniendo el suministro casi por completo; los alimentos llegaban a Paris como antes de la huelga, y los telegramas urgentes se entregaban pese a la huelga de trabajadores de correos. En algunas fábricas, se alteró la producción para adaptarla a las necesidades de la protesta, y los periodistas se negaron a dejar el monopolio de la información en la televisión y la radio.
Viernes 24: los agricultores de Nantes bloquearon las carreteras de acceso a la ciudad, y los obreros de los transportes controlaban todo el tráfico que llegaba, así como el combustible y los precios de los alimentos. Las tiendas tenían carteles que decían: “esta tienda está autorizada a abrir. Sus precios están bajo supervisión permanente del Comité”. Esta situación en Nantes duró una semana, y se llamó “la ciudad de los trabajadores”.
Este mismo día apareció De Gaulle en televisión, temiendo por la supervivencia de su gobierno, pidiendo “una participación mayor de todos en lo que nos concierne” al tiempo que 30.000 personas marchaban hacia el palacio de la Bastilla, que estaba fuertemente protegido por la policía al igual que todos los ministerios. Pero la Bolsa quedó desprotegida, y un gran número de manifestantes la asaltaron e incendiaron. Algunos grupos de izquierda perdieron los nervios, y otros les frenaron, impidiendo la toma del ministerio de finanzas. Unas declaraciones desafortunadas del líder estudiantil Daniel Cohn-Bendit le obligaron a exiliarse a Alemania.
Lunes 27: el gobierno garantiza un incremento del 35% en el salario mínimo industrial y del 12% de media para todos los trabajadores. De Gaulle se asegura de que tiene el apoyo del ejército antes de la marcha de 500.000 trabajadores pidiendo un “gobierno del pueblo”, pero pidiendo ya un gobierno.
Jueves 30: De Gaulle reaparece en televisión abandonando la idea del referéndum y convocando elecciones en 40 días. Prometió también medidas más suaves si “todo el pueblo francés se implica para que la existencia normal no se rompa por aquellos elementos (comunistas y anarquistas) que intentan evitar que los estudiantes estudien y los trabajadores trabajen”.
Miércoles 5: la mayoría de las huelgas han terminado, y se extiende un aire de derrotismo y desmoralización porque el capitalismo ha barrido Francia. Los que siguen protestando son aplastados en operaciones de estilo militar.
Finales de junio: todas las manifestaciones callejeras fueron prohibidas, y el PCF (partido comunista francés) dejó de apoyar las protestas. A finales de mes se retomaron los institutos y se quitaron las banderas rojinegras de la Sorbona. En las elecciones, De Gaulle ganó con el 60% de los votos.

(extraído de Wikipedia)





Cerdada instrumental

22 05 2008

A lo largo de la historia el entendimiento humano ha lidiado con una exterioridad en gran parte ajena a él que ha motivado la separación entre sujeto y objeto de conocimiento. La época ilustrada, desde la que se creía que con el estudio severo del objeto de conocimiento desde una subjetividad aislada se llegaría al entendimiento de la totalidad de la realidad, ha traído consigo un gran auge de las ciencias empíricas y experimentales, convertidas en el último gran espolón hacia la comprensión del afuera que nos pertoca. Esa actitud ha llevado al uso abusivo de lo que algunos han nombrado razón instrumental. Ésta, se dedica al análisis violento del objeto entendido como aquello que se ha de dominar y utilizar en provecho propio; esa es la fuerza que mueve a la razón instrumental, una fuerza de dominio.
Después de la Segunda Guerra Mundial se hizo patente lo cruel de exprimir esa actitud ante la otrariedad. Esa razón se empeño en conseguir decretar que era el hombre, y con ello llevó a cabo todos los experimentos posibles con aquella capa social que no se tenía como digna del apelativo humano. Pero aún y vistos los resultado de tal proceso, la razón instrumental no ha dejado por ello de expandirse y utilizarse. Sin tener en cuenta el marco científico (dónde parece ser la única vía de investigación que los científicos han conseguido aportar), la mirada de esa razón, se ha vuelto hacia el análisis de los mercados; intentando con ello pronosticar y asegurar las máximas ganancias en relación a una inversión previa. Ese uso mecanicista del razonar humano tiene exclusivamente en cuenta el carácter cuantitativo de la realidad. Y como de números todo el mundo entiende, para que uno gane otro tiene que perder.

En 1994 la ERT (European Round Table of Industrialists o Mesa Redonda de los Empresarios Europeos) escribió un texto que saldría publicado en 1995, con el título de (no pierdan detalle que promete): “Educación para los europeos. Hacia la sociedad del aprendizaje.” -…y se hecho el león a dormir tranquilo y seguro de su soberanía, sin percatarse de que aún y sus constantes muestras de ferocidad encaminadas a retraer a cualquier aspirante a la usurpación del trono, un minúsculo adversario entró sin ser visto en la más resguardada se sus guaridas; en su misma sangre. Provocándole en pocas horas la perdida del trono y la muerte -. (Por desgracia no he encontrado la traducción al castellano, os presento el enlace en inglés: http://www.ert.be/doc/0061.pdf, y os pido que si alguno lo halláis en castellano o catalán lo hagáis circular, porque seguro no tiene desperdicio). La estrategia es clara, nos dicen sin miramientos: -Así es cómo deberían de aprender los europeos. Pero, ¿si ellos ganan algo con esto, la cual cosa parece clara pues debe de ser el resultado de un gran estudio de mercado llevado a cabo por la élite de los estadistas europeos con master y doctorados en Harvard, Stanford, Columbia o Yale, quién es quién pierde y qué es lo que pierde?
Ésta pregunta no es tan fácil de responder cuando comparamos algunas sentencias del texto publicado por los empresarios con el discurso moral que nos lanzan quienes respaldan la implantación de la reforma estudiantil conocida como plan de Bolonia. El fundamento de dicha reforma queda enmarcado desde una planificación económica. Esto es algo que no nos debería de sorprender en gran medida, pues visto lo visto por el mundo, es difícil encontrar algún organismo preocupado por algún bien que no conlleve detrás una ganancia económica. Y mucho más si miramos dentro de las organizaciones gubernamentales. Desde la entrada de los Estados en la economía global, un Gobierno no puede dejar de planificar su progreso económico si no quiere ver perder el respaldo de la población. La optimización se eleva cómo el más ejemplar de los métodos. Reducción de costes y máximo beneficio dice en las tablas que los empresarios nos traen del monte Sinaí. Evidentemente un gran grupo de profesionales están esperando entusiasmados la llegada de la nueva ola de recién formados; quienes tendrán gran experiencia práctica y teórica al haber podido dedicarse ocho o diez horas diarias al estudio con un grupo reducido de alumnos que se garantiza con el elevado coste de las matrículas. A todos esos rebaños los habrá formado el Estado, pues en sus universidades aún seguirá apareciendo la palabra “pública”, pero qué se estudia y casi quién estudia lo decidirán (y lo han decidido) las empresas. Por lo tanto no extrañarse si se ofertan cursos de “Semiologia empresarial, el logotipo como representación de la realidad” en la facultad de bellas artes o filosofía, o “El placer en la clase obrera, como contentar al trabajador” como parte de un seminario llamado “Hacia la convivencia cívica”.

Como vemos el capitalismo y las ansias desfiguradas de control nos acechan hoy como nunca. Se están tensando los límites de lo posible; dentro del yo más profundo de cada uno así como en los de los lazos que nos vinculan. Limitar el uso de nuestra razón a su aplicación instrumental y desarrollar nuestro potencial meramente hacia la optimización se traduce en un tiempo por vivir vacío de esperanza. No importa hacia dónde enfoquemos ésta, el caso es que limitarnos a constituir una personalidad dentro del abanico de arquetipos ya no logra producir ni curiosidad. Recuperar los sueños lejanos que cruzan el horizonte es hoy día imposible debido a los avances multimedia. El problema con el sueño es que en cuanto tiene un precio se esfuma. Debe carecer de valor exacto. Hasta se podría decir que es insano calcularlo; pues la esperanza se torna avaricia. Ahí esta el foso, la herida. Envuelto en fríos vientos polares se nos presenta el vértigo a la certeza supuesta. No queremos ser formados por explotadores dentro de un programa diseñado para producir más y mejores expertos en explotación. Ya sabemos que resultará, más de lo mismo. Si bien es totalmente lícito defender tal postura desde su posición, no parece haber un posicionamiento firme en la lucha contraria. Se sabe que es una guerra desarraigada, una guerra angustiosa. Debe ejecutarse mediante el ataque al modo de un virus. Y para ello debemos recuperar la esperanza. Por ahora no tenemos un plan concreto, pero podemos recomendar aprehender mucho por uno mismo y no llevar nunca a un niño pequeño a una de esas tiendas para críos a la ultima tendencia; críos vestidos como Pete Doherty o Kate Moss, Madonna o la última hornada de OT. Por Favor. Si la organización pública no nos quiere ofrecer una formación libre de intenciones mercantilistas, ofrezcámonosla nosotros. Auto eduquémonos. Para la resistencia es necesaria previamente la supervivencia. Recogiendo palabras ajenas: Trabajar para ellos y consumir sus productos es como cagar y comerse la mierda. Sólo pretenden enseñarnos a cagar más y mejor, para que haya más mierda para comer.





9M

6 03 2008

Todo cambia. Todo sigue igual. Difícil encerrona en la que nos vemos envueltos entonces. Me veo casi obligado a concebir una perspectiva superior, o si se prefiere, más alejada para poder discernir sobre lo que realmente suponen las inminentes elecciones estatales para la vida real. Por vida real entiendo aquello que mis manos logran agarrar realmente. Por mis manos entiendo yo las manos de todos aquellos con los que he podido llegar a compartir cinco minutos mínimo de mi vida; eso, espero, bastaría para excluir cualquier personaje públicamente relevante. Por lo tanto la reflexión sobre las próximas elecciones de marzo intenta trazar una línea más o menos objetiva entre yo y la mayoría de los españoles. Pero si mi intención es la de otorgarle a este juicio un valor capaz de sobrevolar la muralla de un escepticismo creado por la encrucijada “todo cambia, todo sigue igual”, se hace necesario repasar la historia reciente en busca de un giro significativo, y otorgar a mi juicio una visión global que permita fundamentar un cambio que esta vez sí cambie las cosas. Ésta “todo cambia pero todo sigue igual”, se podría interpretar optimistamente y recoger su don benévolo en una interminable alternancia en el mando del país que por mucho que nos duela, al final acaba otorgando un bien mayor: la no sumisión a un orden autoritario. Yo nací en la década de los ochenta, y no ha habido cambios drásticos que yo haya podido vivir. Sin embargo, retomando aquella mirada alejada a la que me refería, la historia de España en el último siglo nos ha mostrado un gran cambio: La llegada de la democracia después de una ardua dictadura. Se progresó.

A lo que vengo refiriéndome es al valor legítimo de la política actual en relación al bien que puede otorgarle a una sociedad. Zapatero es el quinto presidente de la España democrática. Tenemos obviamente una democracia joven con respecto a otros países, y al igual que en algunos (la mayoría) de ellos, un sistema que idealmente nacía como el poder del pueblo, se ha convertido en un relevo discontinuo entre dos grandes fuerzas. Ya no se hace ni exigible un cambio hacia un nivel superior. La democracia por si sola se nos vende cómo ese nivel alcanzado. Esa lucha entre dos goliaths que se nos pone ante las narices y a la que se nos obliga a asistir como a tantos otros espectáculos sociales que para nuestro deleite delicadamente se preparan, no logran hacer al espectador (nosotros) coparticipe casi ni en la medida de lo estrictamente necesario. Sin embargo insufla en la sociedad capitalista un énfasis en convertir a todos los pueblos no democráticos en democráticos sea cual sea el precio. Es el privilegio del duelo decisivo. Televisado, sondeado, estudiado hasta la saciedad y hasta comentado minuto a minuto por los medios de comunicación ansiosos de carnaza. Es la guerra entre titanes que todos los pueblos deberían poder poseer. Pero nuestro asiento en el combate nos otorga tan sólo eso, un asiento desde donde mirar. El voto, que ya ha sido lanzado al fuego, es nuestra apuesta; aquello que podemos perder y aquello que podemos ganar. Por eso es importante detenerse un momento a pensar en ello. No sólo se trata de unos billetes. Como en todo combate, lo que se mide aquí son dos fuerzas. Pragmáticamente, fuerzas de convicción.

 

A finales de Febrero los sondeos pronostican unos porcentajes de empate técnico, por lo tanto los últimos golpes deberían de ser cruciales. Idílicamente te entendería que la fuerza de convicción esta sostenida en las ideas. Por lo tanto centro fijamente la mirada en los púgiles. Mis ojos, un instante antes de que la información llegue a mi cerebro vía neuronal, debería de ver dos grandes moles de envergadura envidiable y deliciosa gracilidad lanzarse ganchos a diestro y siniestro sin temor ni de recibir ni de fallar. Pero quizás sea por la distancia, esa distancia que siempre separa, que mi cerebro lee las señales y veo a dos flacuchos personajes, delgados y desgarbados insultarse y escupirse a dos metros el uno del otro. Pocos recursos. Pocas ideas.

Saliendo de metáforas (si es que es eso posible), quizás sea todo cuestión de suerte. Pero, ¿que hay de la suerte de los otros, de los perdedores? Los dos candidatos sueñan en voz alta con la mayoría absoluta, la cual les otorgaría plena libertad parlamentaria para gobernar. El rojo y el azul enfrentados me recuerdan a una batalla entre Coca-Cola y Pepsi. También querrían ambas marcas la totalidad del mercado. Lo que pretendo resaltar aquí es la política que se practica con el otro; con la otrariedad. La peculiaridad de la extrañeza; de ser el extraño y qué hacer con él. Se traza un surco, y lo que queda fuera nada importa. La fuerza empresarial del nosotros. ¿Es acaso esa la pulsión de la voluntad de la mayoría? Ese parece ser en todo caso la estructura de los eslóganes políticos de las fuerzas dominadoras. Cuantos más seamos nosotros, menos ellos. Y nosotros haremos lo que ellos no. ¿Incapacidad de dialogo? El otro queda relegado a la exclusión. La razón que mueve los discursos tiende a instrumentalizar las ideas hacia la supresión del otro por la mera autoafirmación. Aún y cuando los fundamentos de esa autoafirmación tan sólo sean que no se es el otro. Se da entonces una autoafirmación por identificación, es decir, soy superior porque no soy ellos. No se es capaz de presentar sentencias claras que permitan formular una superioridad (ideológica) respecto de las posturas del otro. No se da entonces una diferenciación de bandos, sino un alejamiento. Una distancia que empeora la escucha del otro y por consiguiente, el entendimiento. En la vida real, esto supone la distanciación de las dos mayores mayorías de España.

¿Es acaso este nuestro país un inhóspito lugar para cierta reconciliación entre derecha e izquierda en pos de un aprovechamiento para el pueblo? ¿O es necesidad propia de la evolución que ha tenido la democracia en general? ¿Funcionaria la democracia si el gobierno estuviera presidido por un complejo conjunto de representantes de varias fuerzas políticas? ¿Ha atrapado el capitalismo a la sociedad hasta el punto de forzar a la política a trabajar con sus propios engranajes? Si nos vemos forzados a admitir que la democracia, para poder seguir gobernando, debe presentar a escena la encarnizada lucha consumista de nuestro sistema capitalista; si nos vemos forzados a admitir que sin ese despliegue publicitario bipartidista la política no sería capaz de llamar la atención del electorado; nos vemos forzados a aceptar la poca fuerza teórica que nutre a los partidos (sobre todo a los grandes). Si nuestro vecino, con quién se supone que tenemos que aprender a convivir, se convierte en el otro, y excluimos por tanto sus opiniones; ¿no sería como afirmar que sólo nos interesa vivir entre ese supuesto nosotros? ¿Que el otro en realidad nos sobra?

Si en un principio se planteó coger altura para respirar; ese aliento nos ha permitido descender en picado en un par de ocasiones. Con esas dos visiones, la lejanía y la proximidad, nos han permitido obtener dos imágenes dobles. Dos imágenes: dos bandos y la oposición entre ambos. Dobles: en el pasado y en el presente. El gran cambio sucedió en la Transición. La superación de la democracia entendida como enfrentamiento, como diferenciación violenta; se me plantea como la alternativa más válida de cara a estas próximas elecciones del 9 de Marzo. Ningún partido parece presentar un programa acorde con mi manera de entender el dilema. Tengo que decidirme entonces por las diferentes propuestas en economía, política social, vivienda, justicia, política territorial, terrorismo e inmigración, política exterior, ciencia e investigación, afinidades parlamentarias, reformas educativas o propuestas de progreso. Que curioso ese ahínco por el progreso. Es casi una adicción social. Progreso técnico obviamente, porque es el que produce beneficios. El progreso en la vida real supone que cada vez progresan nuestros gastos para no perder el tren del progreso. El progreso que se hace imperantemente necesario es el social; la necesidad de adecuar nuestra realidad con nuestro idea de ella. Un progreso que permita que algo cambie para que nada vuelva a ser lo mismo. Se hace también aquí vital (para un progreso tal), la desvinculación real del arte y el capitalismo.





ELECCIONES 2008, LA VERGÜENZA Y LOS DEBATES

6 03 2008

Estamos en plena campaña electoral que el 9 de marzo de 2008 nos conducirá a un nuevo gobierno en España. Una campaña en la que el peso ha recaído en los dos partidos con más representación parlamentaria, como son el PSOE y el PP, gobierno y oposición salientes respectivamente. O lo que es lo mismo: José Luis Rodríguez Zapatero contra Mariano Rajoy. Con el riesgo del bipartidismo (por otra parte realista aunque excluyente) y siempre con la sombra del modelo americano presente, los dos debates con más audiencia televisiva en la historia de la televisión en este país han marcado un hito. Después de 15 años sin tenerlos, y con una apariencia bastante moderna, en ellos hemos visto como una exhalación 4 años de gobierno y 4 años de oposición. Han quedado claras las líneas de uno y las tendencias del otro. Se ha visto como uno ha intentado modernizar España desde el poder y el otro no ha dejado de torpedearlo, casi sin descanso.

El PP ha utilizado de forma indigna el terrorismo en esta campaña y ha dejado de banda las formas y la vergüenza ya desde hace mucho tiempo, desde el principio de esta legislatura. Parece mentira que nadie se acuerde del 11-M, de las mentiras del gobierno de Aznar, de Acebes otorgándole la autoría de los atentados a ETA. En ese sentido, han pasado a la acción sin tapujos, saliendo a la luz su verdadera naturaleza. Esa naturaleza no es otra que la que definen a los hijos del franquismo; una ideología oportunista, una nula concienciación social y tolerancia hacia otras posibilidades,negación de la realidad (curiosamente lo que Rajoy echa en cara a Zapatero constantemente), ecc.

En el otro bando, y ya que los otros partidos, nacionalistas sobretodo, poco tendrán que hacer por mucho que pataleen (los apoyos a la hora de formar gobierno salen solos, como los amigos cuando sacas los donetes), la alternativa socialista no es mucho mejor. Es cierto que en el segundo debate sí que ofreció propuestas, aunque muchas sonaran a vacías y respondieran más a una buena táctica contra el acoso y derribo estéril del candidato popular (¿a qué venían esas portadas triunfalistas de diarios afines como La Razón?). Pero es la mejor alternativa, de eso no hay duda. Teniendo en cuenta que la masa de votantes del PP, que casi llegarán a los 10 millones, no se van a dar por aludidos o no tienen vergüenza (también podrían remitirse a la época de corrupción y bandolerismo del PSOE de González), y que en el propio partido (y pese a la desbandada en el caso Gallardón y desaparición públicas de algunos conscientes denostados como Acebes y Zaplana) cierran filas y se conjuran a su “bon vivant” Rajoy, movilizo desde estas líneas a la gente a asumir un mal menor. Todo lo que ha conseguido este gobierno, este país, en estos 4 años, sobretodo en materia social, peligra. Es muy probable que vuelva a ganar el PSOE, pero hay que hacer todo lo posible para debilitar al otro gran partido nacional. Los herederos de Franco no se están de nada e intentan hacerse con el poder a toda costa (la dictadura del dinero y la opresión al desvalido amenazan). Si reciben un buen revés sólo podrá llevarles a un giro de timón, a un principio de cambio que favorecerá el ascenso del ala más moderada del partido, Gallardón y compañía, que es el inicio de un cambio en la concienciación auténtica, que hay que intentar hacer calar en esa población española que vive anclada en desconcertantes tiempos pasados. Y esperemos que el PSOE arranque de una vez y deje de defenderse de los ataques del PP, que tampoco se gana sin propuestas a cumplir, aunque esta vez y casi como en 2004, el voto adquiere un carácter sumamente decisivo.

No se puede hacer nada más al respecto, a no ser que quieras abandonar el país por lo patético que resulta.

Recordemos que nuestra democracia sólo tiene 30 años…





ELECCIONES 9 MARZO. Por: Ferran Carbonés

6 03 2008

Se acerca la gran fecha. El 9 de marzo se celebrarán las elecciones generales, en las cuales se determinará el futuro del Estado por los próximos cuatro años. Toda la responsabilidad recae ahora sobre los ciudadanos. La decisión está en sus manos, ellos tienen la última palabra, su gran momento ha llegado. Y qué gran momento!

Me imagino a alguien metiendo su papeleta en el sobrecito. Luego, mostrando el documento nacional de identidad, llega el momento mágico: El sobrecito se desliza hacia dentro de la urna. Ya está. El ciudadano ya ha cumplido su “deber” político. Aunque este momento ha sido muy efímero, muy fugaz, sin embargo eso es motivo para que se sienta satisfecho y con la conciencia tranquila. Seguramente tiene la sensación de que su voto no es casi nada, pero también piensa que si juntamos muchos “casi nada” resulta de ello algo que sí es algo.

Pues bien, mi sospecha es de que ese algo no es algo, que nuestra fugaz incursión política, la acción de ir a votar, en realidad no cambia nada. A lo sumo, lo que cambia podríamos decir que es el maquillaje, pero el rostro que debajo se esconde permanace inalterado. Para mi, el hecho de que gane un partido u otro implica sólo algunas pequeñas modificaciones. Más intervención del Estado por un lado, menos trabas al libre mercado por el otro, pero en el fondo jugando todos al mismo juego. Ni siquiera es válida hoy en día la distinción izquierdas-derechas. Por ejemplo, votas a unos que en teoría son de izquierda, además de ecologistas y conscientes de las necesidades de la gente, y te sorprenden con una ordenanza cívica en la que toda esponteneidad en la calle queda de antemano cortada.

Creo que nunca antes he sido más consciente que ahora de que tenemos que compartir la existencia con los demás, y la política en este caso es un instrumento que sirve a este fin. Pero creo que esta labor suya ha sido un tanto modificada y la política se nos presenta hoy en día como un ejercicio que ha olvidado esas premisas y parece que quien la ejerce no se preocupe de cumplir estos mandatos, sino que lo hace en provecho propio. Al menos esta es la sensación que uno tiene, y también, por otro lado, estoy seguro de que hay dentro de la política muchas personas honradas que me recomendarían que no generalice. Digo que soy consciente de la necesidad de la polítca y, sin embargo, este año no iré a votar. Y no será vaguería. La decisión de no ir a votar, al menos en mi caso y otra gente con la que comparto opinión, es una decisión política fuerte.

Democracia. Qué gran nombre! Cómo suena de bien! Gobierno por el pueblo y para el pueblo. ¿Tiene algún sentido llamar hoy en día democracia a nuestro sistema político, aunque lleve el adjetivo de representativa? Me temo que no. Estamos inmersos en una ilusión, y el hecho de ir a votar ayuda a que se mantenga. Antes he dicho que el voto no tenía valor, y es que en realidad, los que nos gobiernan no son esos personajes, unos con fondo azul, otros con fondo rojo, que salen a hacer debates en la televisión como si de un partido de la “Champions” se tratase (incluso compiten en audiencia con los “mejores” eventos). Los que realmente tienen la última palabra son los señores al mando de las empresas más potentes. Ellos son los que en realidad deciden. Y aún me atrevería a decir que no son ni ellos, que quien realmente decide es el dinero mismo, ya que es el amo al cual todos sirven sin escrúpulo alguno. Por eso no llamaría yo democracia al sistema que hoy tenemos. Lo llamaría acaso sofistería de los políticos, oligarquía de los ricos o tiranía del dinero. Eso sí, bajo una máscara que llamada democracia representativa electoral. Que palabras tan bonitas…

Por todo eso creo que votar es aceptar este mismo juego. Un juego que en realidad no es un juego, ya que siempre está decidido de antemano quien va a ganar y para ello se modifican e inventan nuevas reglas constantemente. Lo que reivindico con la abstención son las ganas de cambiar de juego, que se torne limpio. Vistas la cosas así, la opción de no votar ya no aparece como un signo de desinterés político o pura vaguería inmadura, aunque no hay forma posible de deslindar las abstenciones que sí son fruto de esto. Se me ocurre una forma de contabilizarlas: Ya que no es vaguería sino decisión política fuerte, todos los que no votemos porque no aceptamos el “juego” vayamos a las urnas y, una vez allí, gritemos: NO!!!! Y que alguien vaya contabilizando… pero eso sí, mostrando el DNI y tachándonos de la lista. No sea caso que volvamos a repetir la operación y se contabilicen más insurgentes de los que hay. Ah! Y de pasada, así ya nos tienen bien registrados y controlados.






LA SEMILLA

9 02 2008

Una semilla tiene un dirección. Este pequeño reducto, alejado, escondido y oculto; pretende al igual que la semilla tener una dirección. La dirección de una semilla se inspira en su potencia, en sus posibilidades del ser y del no-ser. Un espacio, aún y enmarcado en el minúsculo marco de una pantalla parpadeante, es un lugar de siembra destinado a la semilla. El germinar y florecer no es elegido por la voluntad de una semilla, se halla y se produce por la naturaleza de la propia semilla. Este vacío que de peculiar forma se pretende delimitar, se presenta ante mi mirada profundo y árido.  Se sueña con sembrar en este vacio al modo de antes, con las manos cómo única herramienta. Y las semillas que aquí se han plantado, aspiran a germinar en un proyecto cuyo fruto es llegar a ser algún día realidad material. Las semillas que aquí se enterrarán serán letras, entretejidas de modo que al mirarlas desde la distáncia apropiada, insinuen las silueta de una constelación. Las estrellas de esa constelación serán textos que aún han de elegir su ser y no-ser. Esas estrellas algún dia brillarán cada una con intensidad propia, y dulce será el fruto si en el futuro, al mirar atrás, esa contelación consigue dibujar una silueta gratificante como las que dibujan las yemas de mis dedos en el cuerpo de mi mujer amada.

 La primera semilla está plantada; regarla será tarea de todos aquellos que consiteren su potencialidad dirigida a ello. Por lo tanto se agradece, ya de antemano, cualquier colaboración que se preste a hacerlo. En succesivas siembras iremos presentando y presentándonos la forma y los responsables del fruto que se consiga germinar de aquellas letras que se plantaron en el vacío. Nuestro firmamento está (aún) vacío y negro; pero mirado casi compulsivamente, creo que he conseguido entrever un pequeño brote, tierno y débil que empieza a crecer.