Mayo de 2008, 40 años después. Parte 3era.

22 05 2008

Sin duda alguna hasta aquí ha sido un viaje muy vago por lo que fue aquel acontecimiento. Además tenemos que sumar muchos otros sucesos importantes que tuvieron lugar ese mismo año. Recordamos la primavera de Praga, el asesinato de Martin Luther King, la masacre de la plaza de Tlatelolco en México, Berkaley, Tokio y otros. Pero si se ha señalado París y los situaionistas es porque la crítica (que no negación o inversión) a nuestro presente desde la lente presentada, tiene mucho que ver con la crítica al señalado París y los señalados situacionistas. Sin duda alguna y como ya se ha comentado antes, las ideas propuestas (que no seguidas al pie de la letra) por la I.S. tienen una carga vírica importante, cuyo fruto enraizó en unos ciudadanos (primero estudiantes, después obreros) con una velocidad y una magnitud enormes. A esto y para sumar algo de relevancia al mayo francés tenemos que tener en cuenta que allí aún y la dura represión policial, no se denunciaba un acto concreto, como una guerra, un asesinato, una invasión; se denunciaban unas condiciones de vida que hacían propicias todas esas desgracias. El encarcelamiento de ocho estudiantes llevó a más de diez millones de personas a la huelga pocos días después. Se consiguió movilizar un país. Y casi ni se consiguió; se movilizó solo. Ese fue el mérito de todo lo expuesto, pero sin intención de devaluar, la crítica se hace necesaria porque por a o por b aquello fracasó.

Como dije al principio esto no pretende ser un recuerdo nostálgico, aspira a ver algo útil para el presente. En contra de las miradas que caducan Mayo’68, creo que sirve para conocer mejor ese sistema inmunitario de la autoridad. La valoración del éxito depende aquí de la estrechez de miras. Como dije aquello fracasó, pero es cierto que los derechos de las minorías han aumentado enormemente desde entonces. También hay una conciencia global más sólida contra las actitudes totalitarias. Pero, como decía Foucault, el poder no dice ya que no, no prohíbe; dice por el contrario si, incita. El éxito real de las demandas de Mayo’68 ha sido (muy a nuestro pesar) el rearmamiento del poder. Quienes si han sabido ejecutar a su provecho los sueños del proletariado han sido los opresores. Desde ahí sí es consecuente evocar la ya muy citada fecha. Desde ahí podemos ver como la demanda de nuevas situaciones para la experiencia, la sensación de deriva como placer o la tergiversación, han dado pie a proyectos cómo parques de atracciones, viajes exóticos por los lugares más recónditos planificados al milímetro, auge bestial del ocio digital personificado en los videojuegos y las grandes producciones cinematográficas, todas las malas artes publicitarias, los estudios de mercado para saber la opinión del cliente respecto a la marca, la ilusión de exclusividad en cientos de tarjetas del club carrefour, pryca, zara, dolcebanana, agata ruiz de no se que, la necesidad de cambiar de look constantemente para sentirme especial en todo momento, barrios planificados para la experiencia de una vida superior a lo sumo aislada, hamburguesas en el mcdonalds de decenas países con decenas de salsas que saben igual para experimentar los sabores más exóticos, en fin podría estar horas o días. Lo que vengo diciendo es que sin decir que lo arriba citado sea bueno o malo, son múltiples usos que el poder utiliza para contentarnos.

Les dijimos que queríamos experiencias nuevas y ellos nos las dieron. Si a alguien le parece que algo ha cambiado que levante la mano, ha mejorado cierto, pero no ha cambiado. Por eso me pareció oportuno escribir sobre ello cuarenta años después, por que se puede aprender algo. Y ese algo es la advertencia que ya se hacia Benjamin en el prólogo de su “Obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” de no permitir que de lo dicho pueda ser aprovechado por el fascismo* ni la más trivial de las comas. Ese fue el hueco que no tapo la Internacinal Situacionista. Ese es el hueco que con mucho cuidado hemos de intentar tapar en cualquier demanda presente, por que nuestro poder está mucho más preparado para quitarnos las armas y utilizarlas en nuestra contra que cualquier otro.

*. (Por fascismo que cada cual entienda lo que deba).





La bambina impertinente

22 05 2008

Después de una infructuosa travesía por el desierto del panorama musical italiano, el nombre de esta mujer de Catania (Sicilia) se apareció de repente como una revelación.

Como un huracán, Carmen Consoli, diva máxima de la escena europea (reconocida), irrumpe sin compasión en los corazones y almas melancólicas de todo aquél que desee ser hechizado por ese maravilloso influjo. Con un uso de las letras cercano y más bien singular (historias sobre embarazadas incluídas), no exentas del romanticismo melódico italiano típico,  refleja auténticas maravillas y penurias del mundo que se pisa con los pies y se viste desde abajo.

Exponente de una tradición siciliana característica (unas veces comprensible y otras no tanto), la Consoli se ha labrado una carrera sólida  de más de 10 años de profesión. 6 discos de estudio sinceros y nada dados a caprichos comerciales lo atestiguan, una evolución que la ha llevado a una clara vocación internacional un tanto tardía.

Hay dos elementos más a tener en cuenta, desequilibrantes y alarmantemente desarmadores, que se le suman a su innato talento musical (viene de familia): su voz y su belleza. La voz es el elemento diferenciador más evidente; con esos acabados de palabras engullidas nasalmente hacia el estómago, se ha convertido en la “marca de la casa” (junto a una guitarra española). El sonido Consoli radica en sumarle también esa belleza débil, casi frágil, que le otorga un estatus de musa desde el primer momento en que la ves, automáticamente. Ese arrebatador porte le asigna ese papel sin estridencias, como si con ella no fuera la cosa, ajena al profano descubrimiento de una mujer sin igual, verdadera reina de un mundo que más de una vez temí que no existiera…

Para gentes ávidas de vida.





Cronologia Mayo’68 (Anexo 1)

22 05 2008

Viernes 3: un grupo de estudiantes se reunió en la plaza de la Sorbona, donde estaban a punto de celebrarse las comparecencias de Cohn-Bendit y sus compañeros. Empezó a unirse gente, y a las 4 de la tarde la Sorbona estaba rodeada por la policía, que sostuvo una actitud despótica y prepotente, y detuvo, en contra de lo que había prometido, a varios estudiantes, lo que provocó que aún más personas se unieran a la protesta y se originaran numerosas manifestaciones espontáneas.
La Unión Nacional de Estudiantes (UNEF) y el Sindicato de Profesores (SNESUP) convocaron una huelga que pedía la reapertura de la Sorbona, la retirada de la policía y la liberación de los detenidos. Las peticiones no fueron concedidas por el gobierno.
Lunes 6 (lunes sangriento): los “Ocho de Nanterre” acudieron a su comparecencia ante el Comité de Disciplina de la Universidad cantando La Internacional, y a la salida fueron salvajemente atacados por la policía cuando se manifestaban por las calles de París. Formaron barricadas con coches volcados y lanzaron piedras arrancadas del pavimento. Las cifras oficiales hablaban de 422 arrestos y 345 policías heridos.
Martes 7: los acontecimientos del día anterior dieron lugar a una multitudinaria manifestación, y, evitando a la policía colgaron banderas rojinegras del Arco del Triunfo mientras la Internacional se escuchaba por las calles. El Barrio Latino se encuentra en estado de sitio y la opinión publica ya estaba cambiando, sorprendida por la brutalidad de la represión policial, y grandes secciones de la clase trabajadora se empezaron a inspirar en la revuelta estudiantil para luchar contra el estado por sus propios derechos.
Miércoles 8: los líderes del Partido Comunista vieron el tamaño del movimiento y decidieron cambiar su postura y hacerse con el control de la insurrección, ya que el ejemplo de los estudiantes empezaba a seguirse en los lugares de trabajo.


Viernes 10: la policía toma la Universidad de Nanterre, y 30.000 estudiantes, marcharon hacia la Sorbona, pero las calles aledañas estaban tomadas por la policía armada para el conflicto. Volvieron a levantarse barricadas, y la gente de las casas cercanas colaboraba con los manifestantes proporcionándoles asistencia de primeros auxilios o uniéndose a la revuelta. El gobierno cedió en dos de las tres demandas de los manifestantes, pero no aceptó liberar a los detenidos. El comportamiento de la policía volvió a ser brutal, y las cifras oficiales ascendieron a 367 personas heridas y 460 arrestadas, aunque en las calles se hablaba de un millar de heridos, quinientos detenidos y doscientos vehículos incendiados.
Sábado 11: carros blindados se desplazaron a las calles afectadas por el enfrentamiento para limpiar las barricadas mientras eran increpados e insultados por el pueblo. Algunos de los que limpiaron las calles, tuvieron gestos de solidaridad con el movimiento. A causa de los acontecimientos del día anterior, se convoca una huelga general para el lunes siguiente.
Lunes 13: los estudiantes fueron finalmente liberados, pero la chispa ya estaba encendida; coincidiendo con la huelga general, los sindicatos organizaron una marcha por Paris que movilizó a 200.000 personas (según cifras conservadoras). La policía desaparece de las calles, y el gobierno es señalado como enemigo del pueblo. Tras la marcha un grupo de estudiantes deciden ocupar la Sorbona. Durante la noche colgaron más banderas rojinegras de la Sorbona, al tiempo que decoraron los pilares que rodean la plaza con posters de Marx, Lenin y Mao y pintadas de las figuras de Trotski, Fidel Castro y el Che Guevara junto a los eslóganes de “todo es posible” y “prohibido prohibir”. Se dice que nueve millones de trabajadores hicieron huelga este día.
Martes 14: se eligió un Comité de Ocupación de 15 personas, y su mandato se limitó a 24 horas. El teatro de la universidad presenció debates políticos día y noche para erradicar la distinción entre los trabajadores y los patrones. Se ocupó también la Escuela de Bellas Artes, donde se celebraron reuniones cada mañana para decidir los temas de actuación y se diseñaban posters de protesta, que irónicamente se convirtieron en objetos de coleccionistas ricos, a pesar de que en la mayoría se leían frases como: “No descansaremos hasta que el último burgués cuelgue de la rama más alta”. Los trabajadores de Sud Aviation, cerca de Nantes, ocuparon su fábrica, y las plantas de Renault en Cleon, Flins, Le Mans y Boulogne Billancourt fueron a la huelga. Los sindicatos no controlaban algunas acciones emprendidas por los trabajadores, como encerrarse en fábricas, o declarar huelgas indefinidas. Los líderes de la CGT habían sido cogidos por sorpresa e intentaron desesperadamente no perder su influencia.

Miércoles 15: 15.200 obreros de la fábrica de Renault se encierran toda la noche secuestrando a los directores.
Jueves 16: miles de estudiantes marchan a Boulogne Billancourt, donde 35.000 trabajadores están en huelga. El paro en París, Lyón y la Normandía industrial es total.
Viernes 17: los controladores aéreos de Orly y la televisión francesa (ORTF) se unen a la huelga general convocada para el día 21.
Sábado 18: el sector del carbón, el transporte público de París, los Ferrocarriles Nacionales, los astilleros y el gas y la electricidad se unen a la huelga, pero los suministros domésticos y de emergencia se mantienen.
Domingo 19: la retirada de dinero de los bancos se limita a 500 francos ante la posibilidad de que los banqueros se unieran también a la huelga.
Lunes 20: los ferrys del Canal de la Mancha interrumpen su funcionamiento por falta de suministro de gasolina. La industria textil y los grandes comercios de París se unen a la huelga general del día siguiente. La plantilla de ORTF hacía las siguientes reivindicaciones: semana de 40 h, edad de jubilación más baja, derogación de las leyes anti-huelga de 1963, salario mínimo de 1000 francos por semana y la retirada de la influencia del gobierno en la televisión.
Miércoles 22: los profesores se declaran también en huelga, aunque muchos siguieron asistiendo a las escuelas para mantener el contacto con los estudiantes. Los trabajadores del gas y la electricidad también se unieron a la huelga manteniendo el suministro casi por completo; los alimentos llegaban a Paris como antes de la huelga, y los telegramas urgentes se entregaban pese a la huelga de trabajadores de correos. En algunas fábricas, se alteró la producción para adaptarla a las necesidades de la protesta, y los periodistas se negaron a dejar el monopolio de la información en la televisión y la radio.
Viernes 24: los agricultores de Nantes bloquearon las carreteras de acceso a la ciudad, y los obreros de los transportes controlaban todo el tráfico que llegaba, así como el combustible y los precios de los alimentos. Las tiendas tenían carteles que decían: “esta tienda está autorizada a abrir. Sus precios están bajo supervisión permanente del Comité”. Esta situación en Nantes duró una semana, y se llamó “la ciudad de los trabajadores”.
Este mismo día apareció De Gaulle en televisión, temiendo por la supervivencia de su gobierno, pidiendo “una participación mayor de todos en lo que nos concierne” al tiempo que 30.000 personas marchaban hacia el palacio de la Bastilla, que estaba fuertemente protegido por la policía al igual que todos los ministerios. Pero la Bolsa quedó desprotegida, y un gran número de manifestantes la asaltaron e incendiaron. Algunos grupos de izquierda perdieron los nervios, y otros les frenaron, impidiendo la toma del ministerio de finanzas. Unas declaraciones desafortunadas del líder estudiantil Daniel Cohn-Bendit le obligaron a exiliarse a Alemania.
Lunes 27: el gobierno garantiza un incremento del 35% en el salario mínimo industrial y del 12% de media para todos los trabajadores. De Gaulle se asegura de que tiene el apoyo del ejército antes de la marcha de 500.000 trabajadores pidiendo un “gobierno del pueblo”, pero pidiendo ya un gobierno.
Jueves 30: De Gaulle reaparece en televisión abandonando la idea del referéndum y convocando elecciones en 40 días. Prometió también medidas más suaves si “todo el pueblo francés se implica para que la existencia normal no se rompa por aquellos elementos (comunistas y anarquistas) que intentan evitar que los estudiantes estudien y los trabajadores trabajen”.
Miércoles 5: la mayoría de las huelgas han terminado, y se extiende un aire de derrotismo y desmoralización porque el capitalismo ha barrido Francia. Los que siguen protestando son aplastados en operaciones de estilo militar.
Finales de junio: todas las manifestaciones callejeras fueron prohibidas, y el PCF (partido comunista francés) dejó de apoyar las protestas. A finales de mes se retomaron los institutos y se quitaron las banderas rojinegras de la Sorbona. En las elecciones, De Gaulle ganó con el 60% de los votos.

(extraído de Wikipedia)





Nocilla Dream

22 05 2008

Nocilla Dream es la primera novela de Agustín Fernández Mallo nacido en La Coruña en 1967 y conocido por su obra poética ensamblada en la corriente postmoderna. Licenciando en Física y postpoeta de vocación Fernández Mallo nos presenta esta novela de clara tendencia emancipadora. En un momento desde el que resulta ciertamente difícil deducir los caminos que tomaran las tendencias artísticas en un futuro inminente, proyectos de este tipo nos empujan más si cabe hacia un abismo de desconcierto. La primera lectura, si se hace de manera despreocupada, transcurre velozmente y casi sin dar pie a la repasada. El cruce espasmódico de una historia a otra y de repente a un pequeño haiku improvisado sobre la teoría de la relatividad de Einstein, no permite de entrada intuir la intención del autor. Quizá ese desconsuelo producido por la desorientación inicial pueda hacer desistir a más de uno, por en mi caso la absoluta falta de ilusiones sobre el libro y las horas por matar me llevaron hasta el final. Es usual cuando alguien siente hablar de un libro, preguntar a los cercanos si lo han leído y/o saben sobre que trata. En el caso de Nocilla Dream es difícil deshilar el hilo. En mi opinión es más cómo una imagen, o como varias dispuestas una tras la otra sin sentido aparente dentro de una melodía que las abraza a todas. Si; ésta me parece una buena definición. En tal caso, el hilo tendría más que ver con la melodía que con el buscar un sentido en el orden de las imágenes o en las imágenes mismas.


La única cosa que de veras me atrevo a afirmar sobre Nocilla Dream es su carácter postmoderno. Desde esta posición de fuerza me empieza a ser más fácil interrogar sobre su posible sentido. La fragmentación es una condición usual del postmodernismo, y ésta sustenta por completo la narración a tratar. La melodía de la que hablábamos nos deja suspendidos en un vacío familiar, casi diario y al mismo tiempo casi existencial. Un desaliento que será muy cercano para quién este familiarizado con cualquier gran urbe. Es el mismo vacío en el que te hace levitar el pasar de ese tumulto que transcurre a tu alrededor. Una vorágine de rostros con historia propia imposible de contrarrestar desde nuestra atención y que nos impulsa hacia el desinterés por lo más cercano. Nocilla Dream está repleta de historias que si las viviéramos desde la cercanía no nos parecerían tan extraordinarias, pero explicadas en lote de manera sutil parecen enturbiar nuestra mirada hacia el horizonte redentor. Porque ninguna tiene un final estremecedor, de tenerlo dirigiría la obra y no permitiría respirar los fríos halos de la caverna que no deja entrever su interior.
Hasta aquí he utilizado muchos apelativos al vacío entendido como inseguridad, como no pisar en suelo firme. Esa es la sensación general de la fragmentación, que la obra, como reflejo de su momento histórico, consigue transmitir con suficiente capacidad. Sin embargo cuesta distinguir desde un análisis más riguroso si esta pieza debe ser considerada como un pilar de su corriente literaria o como un abanico de posibilidades y recursos a utilizar por las plumas que la seguirán. Nocilla Dream es el primer episodio de una trilogía nombrada Proyecto Nocilla, le seguirán Nocilla Experience (hace poco disponible en el mercado) y Nocilla Lab. En mi opinión en ellas el autor debería mostrar una intención revolucionaria contra lo ya mostrado, siempre en pos de una construcción ulterior; o de lo contrario podría ser presa de un nihilismo ocioso, inducido por la incapacidad casi poética hasta de la ciencia por otorgar al hombre de un sustento que sea capaz de fundamentar sus ansiedades, que se contentará con la simple exposición de sus habilidades ante una clientela que ya ha pagado su entrada. Sé que la crítica es aguda, pero creo que hay posibilidades reales de agujerear de algún modo con el material disponible el cordón que nos une al origen. Como si de matar a nuestro padre se tratara, Las ventanas que Nocilla Dream deja entreabiertas permiten pensar con un modo de transmitir las historias en nuestra cultura de manera que lo denunciado no sea heredado por quienes nos siguen. Que seamos capaces de analizar con la misma eficiencia los sistemas atómicos y los sistemas planetarios, pero no seamos capaces de explicar porque la gente de dos pueblos tiene por costumbre lanzar sus zapatos al único álamo que tubo el valor para crecer en el desierto, pone sobre la mesa de juego cierta actitud que quizá deberíamos sopesar los humanos al tratarnos unos a otros.





Cerdada instrumental

22 05 2008

A lo largo de la historia el entendimiento humano ha lidiado con una exterioridad en gran parte ajena a él que ha motivado la separación entre sujeto y objeto de conocimiento. La época ilustrada, desde la que se creía que con el estudio severo del objeto de conocimiento desde una subjetividad aislada se llegaría al entendimiento de la totalidad de la realidad, ha traído consigo un gran auge de las ciencias empíricas y experimentales, convertidas en el último gran espolón hacia la comprensión del afuera que nos pertoca. Esa actitud ha llevado al uso abusivo de lo que algunos han nombrado razón instrumental. Ésta, se dedica al análisis violento del objeto entendido como aquello que se ha de dominar y utilizar en provecho propio; esa es la fuerza que mueve a la razón instrumental, una fuerza de dominio.
Después de la Segunda Guerra Mundial se hizo patente lo cruel de exprimir esa actitud ante la otrariedad. Esa razón se empeño en conseguir decretar que era el hombre, y con ello llevó a cabo todos los experimentos posibles con aquella capa social que no se tenía como digna del apelativo humano. Pero aún y vistos los resultado de tal proceso, la razón instrumental no ha dejado por ello de expandirse y utilizarse. Sin tener en cuenta el marco científico (dónde parece ser la única vía de investigación que los científicos han conseguido aportar), la mirada de esa razón, se ha vuelto hacia el análisis de los mercados; intentando con ello pronosticar y asegurar las máximas ganancias en relación a una inversión previa. Ese uso mecanicista del razonar humano tiene exclusivamente en cuenta el carácter cuantitativo de la realidad. Y como de números todo el mundo entiende, para que uno gane otro tiene que perder.

En 1994 la ERT (European Round Table of Industrialists o Mesa Redonda de los Empresarios Europeos) escribió un texto que saldría publicado en 1995, con el título de (no pierdan detalle que promete): “Educación para los europeos. Hacia la sociedad del aprendizaje.” -…y se hecho el león a dormir tranquilo y seguro de su soberanía, sin percatarse de que aún y sus constantes muestras de ferocidad encaminadas a retraer a cualquier aspirante a la usurpación del trono, un minúsculo adversario entró sin ser visto en la más resguardada se sus guaridas; en su misma sangre. Provocándole en pocas horas la perdida del trono y la muerte -. (Por desgracia no he encontrado la traducción al castellano, os presento el enlace en inglés: http://www.ert.be/doc/0061.pdf, y os pido que si alguno lo halláis en castellano o catalán lo hagáis circular, porque seguro no tiene desperdicio). La estrategia es clara, nos dicen sin miramientos: -Así es cómo deberían de aprender los europeos. Pero, ¿si ellos ganan algo con esto, la cual cosa parece clara pues debe de ser el resultado de un gran estudio de mercado llevado a cabo por la élite de los estadistas europeos con master y doctorados en Harvard, Stanford, Columbia o Yale, quién es quién pierde y qué es lo que pierde?
Ésta pregunta no es tan fácil de responder cuando comparamos algunas sentencias del texto publicado por los empresarios con el discurso moral que nos lanzan quienes respaldan la implantación de la reforma estudiantil conocida como plan de Bolonia. El fundamento de dicha reforma queda enmarcado desde una planificación económica. Esto es algo que no nos debería de sorprender en gran medida, pues visto lo visto por el mundo, es difícil encontrar algún organismo preocupado por algún bien que no conlleve detrás una ganancia económica. Y mucho más si miramos dentro de las organizaciones gubernamentales. Desde la entrada de los Estados en la economía global, un Gobierno no puede dejar de planificar su progreso económico si no quiere ver perder el respaldo de la población. La optimización se eleva cómo el más ejemplar de los métodos. Reducción de costes y máximo beneficio dice en las tablas que los empresarios nos traen del monte Sinaí. Evidentemente un gran grupo de profesionales están esperando entusiasmados la llegada de la nueva ola de recién formados; quienes tendrán gran experiencia práctica y teórica al haber podido dedicarse ocho o diez horas diarias al estudio con un grupo reducido de alumnos que se garantiza con el elevado coste de las matrículas. A todos esos rebaños los habrá formado el Estado, pues en sus universidades aún seguirá apareciendo la palabra “pública”, pero qué se estudia y casi quién estudia lo decidirán (y lo han decidido) las empresas. Por lo tanto no extrañarse si se ofertan cursos de “Semiologia empresarial, el logotipo como representación de la realidad” en la facultad de bellas artes o filosofía, o “El placer en la clase obrera, como contentar al trabajador” como parte de un seminario llamado “Hacia la convivencia cívica”.

Como vemos el capitalismo y las ansias desfiguradas de control nos acechan hoy como nunca. Se están tensando los límites de lo posible; dentro del yo más profundo de cada uno así como en los de los lazos que nos vinculan. Limitar el uso de nuestra razón a su aplicación instrumental y desarrollar nuestro potencial meramente hacia la optimización se traduce en un tiempo por vivir vacío de esperanza. No importa hacia dónde enfoquemos ésta, el caso es que limitarnos a constituir una personalidad dentro del abanico de arquetipos ya no logra producir ni curiosidad. Recuperar los sueños lejanos que cruzan el horizonte es hoy día imposible debido a los avances multimedia. El problema con el sueño es que en cuanto tiene un precio se esfuma. Debe carecer de valor exacto. Hasta se podría decir que es insano calcularlo; pues la esperanza se torna avaricia. Ahí esta el foso, la herida. Envuelto en fríos vientos polares se nos presenta el vértigo a la certeza supuesta. No queremos ser formados por explotadores dentro de un programa diseñado para producir más y mejores expertos en explotación. Ya sabemos que resultará, más de lo mismo. Si bien es totalmente lícito defender tal postura desde su posición, no parece haber un posicionamiento firme en la lucha contraria. Se sabe que es una guerra desarraigada, una guerra angustiosa. Debe ejecutarse mediante el ataque al modo de un virus. Y para ello debemos recuperar la esperanza. Por ahora no tenemos un plan concreto, pero podemos recomendar aprehender mucho por uno mismo y no llevar nunca a un niño pequeño a una de esas tiendas para críos a la ultima tendencia; críos vestidos como Pete Doherty o Kate Moss, Madonna o la última hornada de OT. Por Favor. Si la organización pública no nos quiere ofrecer una formación libre de intenciones mercantilistas, ofrezcámonosla nosotros. Auto eduquémonos. Para la resistencia es necesaria previamente la supervivencia. Recogiendo palabras ajenas: Trabajar para ellos y consumir sus productos es como cagar y comerse la mierda. Sólo pretenden enseñarnos a cagar más y mejor, para que haya más mierda para comer.





Rebobine, por favor

15 05 2008

La cuarta película de Michel Gondry, el genial videoclipero, confirma al realizador francés como una de las almas a tener en cuenta en este principio de siglo.

Su debut en 2001 con Human Nature ya dejó entrever su poca convencionalidad. La explosión que supuso Olvídate de mí, con dos estrellas de primer nivel como Jim Carrey y Kate Winslet al frente, confirmó el poder del freakismo y el arte imaginativo; visualmente brutal y con mensaje, no dejó indiferente a nadie. Le siguió La Ciencia del Sueño, con Gael García Bernal, un proyecto mucho más personal (las escenas de interiores se rordaron en un piso suyo en París) y cercano. Apostando decididamente por un mundo irreal (por cómo debería o podría ser y lamentablemente no es ni en una pequeña porción) y parabolizante, mostró el camino a seguir por el film que aquí nos ocupa, un camino que pasaba por la risa como principal reclamo. 

Es evidente que, partiendo de semejantes premisas, establecer trasfondos lógicos es lo que menos importa. Be kind, rewind, es, ante todo, un divertimento. Un vehículo lujoso para su protagonista, un Jack Black desmedido o desmelenado (según se mire), pero en estado puro. Y eso es siempre sinónimo de carcajada. Mos Def es su inocentón compañero de fatigas, mientras que Danny Glover dibuja un entrañable viejo propietario de un videoclub de VHS, ya de por sí toda una declaración, de vuelta a una pureza anterior, casi legendaria; como la “corrupción” del vertiginoso mundo digital actual, incluída la problemática de los derechos de autor (cameo de Sigourney Weaver al respecto) y el choque de estos dos mundos. Mia Farrow aparece como siempre imaginé que era, sin sangre en las venas y más descolorida que un vaso de horchata.


Gondry convierte una esquina de la gran ciudad en un recóndito paraje repleto de personajes, a cual más variopinto, donde todo lo que acontece parece sacado de la enajenación de Espinete. Para salvar el edificio en ruinas del viejo, a estos dos cracks no se les ocurre otra que “rodar” éxitos de Hollywwod; o volver a rodarlas mejor dicho, en plan cutre-salchichero. “Suecar” films míticos (el término “sweded”, como “hecha sueca” para resaltar que es de calidad, difícil de traducir). Las cintas de la tienda se han borrado (por efecto de una delirante escena del principio de Jack Black), así que no les queda otra. Alguien podría preguntarse si no habría otras opciones, pero con estos freaks (incluyendo al director) lo normal no tiene cabida.

En la superficie, no será una de las pelis del año. Pero bajo tierra lo tenemos claro, pese a la casi nula distribución (escasísima, teniendo en cuenta que la produce la filial de una gran compañía);

Be kind, rewind, una rareza hoy en día, se alza majestuosa como un profuso homenaje al séptimo arte (sobretodo el más popular o comercial, vean la adorable versión que “ruedan” de Los Cazafantasmas o Robocop) y a los sentidos. No era difícil ver las sonrientes caras de la gente al salir de la sala, y eso ya es mucho.

Para amantes de lo poco convencional y mágico (¿no era eso el cine?).





SophosBall

13 03 2008




OSLO: BUSCANDO UN ALFÉIZAR

11 03 2008

Viajar es como un resorte que genera el cuerpo humano de aquellos a los que no les basta lo que tienen. Dentro de unas limitaciones -como los avatares de la vida de cada uno-, es una especie de huida hacia adelante, un movimiento que genera conocimiento, experiencia y desarraigo. Consciente o inconscientemente, se trata de dar respuestas a preguntas muchas veces por formular, en la fascinación que provoca lo desconocido y lo extraño. Dicho esto a modo de intro breve, el viaje que nos ocupa nos llevó hacia tierras nórdicas: Noruega, un destino de lo más apetecible y lo bastante lejano como para seguir aprendiendo.Llegué a Oslo vía Torp en autobús; una hora y media contemplando mis primeras nieves del invierno, mientras no dejaba de pensar en la perfección que habría en Europa en general y aún más hacia el norte, al descubrir en la redecilla de la parte trasera de los asientos una bolsa de plástico. Por muy útil que fuera no dejaba de parecerme curioso. En el exterior la nieve recogida en los bordes respondía a esos cánones de simetría y limpieza, pensamientos que se entremezclaban con otros más sensatos y lógicos que echaban por tierra estas teorías;nada más aterrizar, en el aeropuerto de Torp, el riesgo de timo para los que no van preparados y que no conocen el sistema local es evidente: en el proceso de cambio de moneda (Noruega no necesita al Euro y sobrevive la mar de bien con sus Coronas), si es que no te dio tiempo de hacerlo antes de salir, las tiendas se “prestan” a ayudarte sin problemas (la que me cambió a mi tenía una caja fuerte llena de Euros, dispuesta a cambiar a todo aquél que se le pusiera delante), con la consiguiente “pérdida” de dinero en la transacción. Cosas de las prisas.Acto seguido y ya instalado en la capital, lo primero que se advierte es la influencia decisiva que el factor climático ejerce en los habitantes de esta parte del mundo, cosa que marcaría mi estancia esos 4 días. En cierto modo sabía lo que me encontraría y a lo que iba. Me decían que debería haber ido en primavera, a ver la belleza de las flores germinar y todo verde, pero yo quería ver la nieve y el invierno crudo en un país preparado para ello, mientras se prepara el cambio de estación en nuestra vertiente mediterránea.Esto no impidió un cierto sentimiento de frustración al no poder estar más de 3 o 4 horas en la calle. El frío y el viento helado golpeando mis mejillas sin descanso, junto a la constante capa de lluvia fina que iba perforando mi cuerpo, hacían imposible aguantar mucho tiempo fuera. Además las calles estaban congeladas, los suelos encharcados. El equilibrio era precario y amenazaban las caídas. Con triple calcetín y una sensación de frío acuciante, resultó que la mejor opción era buscar abrigos temporales; lugares en los que refugiarse unos minutos, horas en algunos casos, para volver a armarte para salir. En estas condiciones todo lo que sabía sobre Oslo, que ya era poco, se hacía más difícil: tardé dos mañanas en encontrar una oficina de turismo y otra para cambiar moneda. No tenía ni siquiera un mapa, acostumbrado a vagar sin rumbo, pero no me parecía una ciudad muy grande. Con su medio millón de habitantes, Oslo es una ciudad moderna y adaptada a la necesidad de obtener los recursos naturales al máximo nivel; edificios moderadamente altos, sin rascacielos (regulado por ley), poca contaminación acústica y medioambiental (muy pocos coches para ser una capital), y gran cantidad de vidrieras en todo tipo de construcciones (suponemos que para ganar la mayor cantidad de adeptos al sol posibles).Librerías, cafeterías, ecc. Todo encarado al exterior, dando tumbos. De ahí fui a parar al Museo Nacional, dónde sabía que había una sala dedicada a Munch, el pintor depresivo. Ni siquiera me interesé en las otras; estuve toda una mañana contemplando parte de su obra, 19 cuadros entre los que destacaban La Madonna y El Beso, junto a esa maravilla llamada “Skrik”, El Grito. Era la única obra protegida con un cristal antibalas (la habían robado de su casa-museo apenas dos años antes), firmada a finales del XIX o sea auténtica, aunque uno no dejaba de preguntarse cual de las versiones sería (parece que Munch pintó varias reproducciones).Como andar muy lejos no era planteable, me basé en unas cuantas pesquisas para seguir adelante: la siguiente pasaba por el Parque de Vigeland, el escultor de los ciclos de la vida humana. Lllegué sobre las 16,30, anocheciendo y cuando ya habia perdido toda esperanza en mi orientación. El resultado es una auténtica maravilla del mundo: más de 300 hectáreas para mí solo. Un territorio verde inmenso en el centro de la ciudad. Aunque congelado, y siguiendo con esas condiciones que el gran Amundsen controlaba como nadie, llegué hasta vislumbrar el conjunto escultural de la torre humana. Figuras que representan la humanidad en todo su esplendor: parejas copulando (de ambos sexos), padres con hijos, madres, figuras solitarias con expresión marcada en sus caras, cuerpos eontorsionados,ecc. Todo en bronce, vida y milagros del ser humano en una visión muy particular y moderna. Así, los días pasaron entre mañanas de pequeñas razias y descansos entre la nieve. Se hace difícil no pensar en el alto índice de suicidios y alcoholismo del norte de Europa. Teniendo en cuenta las condiciones climatológicas es lamentablemente normal;la mayoría “desea”, en algún momento u otro de su vida, bajar a España. Y la publicidad así lo vende. Las cartas en los restaurantes así lo atestiguan, así como las múltiples referencias al sol y a nuestro país. Carteles en el metro de agencias de viajes con ofertas para Almería o Málaga, jamoncito bueno en las pizarras de lo bares, tapas por doquier y mil imágenes más. No necesitaba ver nada más, pero tampoco no había nada más que ver. El centro no daba para más. Junto a la última mañana en una estación de esquí (aunque no esquiara), en el Museo del Esquí, para ver lo logros de los antiguos aventureros noruegos y algún que otro reno, mi viaje acababa en una última cena con indígenas, saboreando la carne de ballena (cierto regusto a hígado y pescado) y un vino fuerte local con las maravillosas vistas al fiordo de entrada de la ciudad de fondo.En resumen, Oslo es una ciudad tranquila que visitar, con un par de maravillas como el Parque Vigeland o el Museo Nacional, como hemos visto, y un centro agradable y pequeño, aunque sale muy caro ir de compras. Con un puerto muy bonito y sencillo para pasear -siempre que las condiciones climatológicas sean benignas- es quizá un tanto aburrida en su carácter frío y desangelado, pero generosa en cuanto a posibilidades naturales que ofrece su territorio en general.

Para melancólicos tranquilos amantes del silencio.





-“El ensayo como forma” de Theodor W. Adorno

7 03 2008

El primer texto que se presenta en este espacio dedicado a la mirada curiosa, tiene una estrecha relación casi paternal con el espíritu que se espera de este mismo espacio. En primer lugar explicar el porqué: se trata de un texto filosófico de Adorno que se puede encontrar en “Notas de literatura” en Editorial Ariel; Barcelona, (1962). En él Adorno pretende poner de manifiesto la necesidad de una revitalización del ensayo como texto académicamente aceptado en filosofía. Sin embargo esa no es la intención que me alienta a recomendar su lectura. Lo que yo, desde mi intuición personal, quiero reflejar con él, es una guía sobre el estilo, la concepción y el sentido que me gustaría reproducir con este proyecto; y de igual manera lo considero un manual base para quién le interese eso de la escritura filosófica. En segundo lugar me gustaría disculparme por un posible tono demasiado filosófico en el decurso de lo narrado. Intentare centrarme en cuestiones que puedan llegar a seducir al lector, no en aspectos del análisis serio de lo propuesto en el texto. La extensión de la idea, si cabe, debería posibilitar su orientación no sólo a la filosofía, sino también a la historia y la literatura. Ese seria mi deseo al menos.

            Recogiendo un adjetivo del inicio y otro del final del escrito, me atreveré a describir al ensayo como un hereje ocioso. La herejía se alza contra la limitación de pensamiento que ejecuta una fuerza opresora. Pero un hereje reafirmado pierde el miedo al infierno, en cuanto su lucha es religiosa y su enemigo es un Dios. Una vez se inicia el acto de herejía, el hereje sabe que se está sentenciando ante una entidad divida, todopoderosa. El que como ocio tiene la herejía, no pretende destronar a un Zeus, sino boicotear cualquier iniciativa de totalidad. Su ocio, no está dedicado a único objeto, sino al motor que permite la posibilidad de tal objeto. El ensayo perfora la totalidad para mostrar su límite, y con ello su finitud. Muestra un mas allá. Es el hacedor de llaves. Precisamente en esa ociosa libertad convergen ensayo y arte. ¿Un ensayo artístico? ¿Un arte del ensayo? No. La relación entre el ensayo y el arte es de acercamiento. El modelo de ambos es la experiencia espiritual. Pero el ensayo necesita de un valor de verdad, de un juicio que valore su autenticidad. Al mismo tiempo que la herejía, el ensayo no pretende suplantar un trono por otro, sino expandir los límites, por tanto del ensayo nos dirá Adorno que debe entretejer sus enunciados de manera fragmentada, debe de poder concluirse en cualquier momento, debe de ser por tanto abierto; y en esa misma responsabilidad con su origen, radica su veracidad. La única intención de totalidad, es la búsqueda de un brillo en el destello de la  minucia, del escombro, de la ruina que ha desechado la teoría englobadora. Es el curioseo pertinaz e incesante en todo aquello escondido y oscurecido por una actitud dominante. Siempre que una migaja es excluida, la totalidad es negada. Y en mantenerse a él mismo abierto, el ensayo cumple con la legitimidad que le permite interponerse al  guardián del calabozo.





“Tetragrammaton” de Mars Volta. Álbum: Amputechture

7 03 2008

            The Mars Volta nos presentaron en su anterior publicación discográfica “Amputechture” un tema peculiarmente compuesto. Después de una espacial canción introductoria, la pieza nombrada “Tetragrammaton” nos sorprende sin avisar y sin dar tiempo a una respuesta. Hemos entrado en el círculo. Tardaremos en salir, porque hay cosas que no podemos controlar. A diferencia de composiciones anteriores de larga durada, el dúo de El Paso ha exprimido casi al máximo todos los recursos que pueden llegar a desplegar sobre las siete notas. No voy a hablar aquí de estilos, patrones o similitudes musicales; esos términos no funcionan demasiado bien en el caso de Cedric y Omar. Prefiero en su caso hablar aquí de situaciones, de espacios abiertos en la nada, de atmósferas, de ráfagas, de vientos que soplan del sur, del norte y de casi todos los recovecos posibles. Aquí empieza el viaje.

            Dime que ha finalizado; que ha acabado para siempre y no volverá a sonar. Pero luego dime que ella siempre seguirá estando con nosotros. Un querer y no poder dejarse de… Un retornar compulsivo y casi indecente. Pero un retornar cada vez distinto, nuevo, renovado y refrescado; pero cada vez el mismo circulo, cerrado, concluso, vertiginoso en su finitud. Sonido del nervio aurico.

                        En tiempos de mezcla y remezcla, un vínculo. Estrecho y tendido entre dos puntos. De esa unión, no una mezcla, sino algo. El algo, necesitado del forcejeo en su gestación, se abre en el parto con el llanto, el grito y el movimiento compulsivo de las manos; como un desorientado buscando un cabo a ciegas entre la espesa niebla de la vida. Desde el primer suspiro expulsado, las raíces que hundían sus dedos en la deuda al pasado, quedan desvinculadas de su deber expiatorio. El fantasma que sigue al recién nacido no volverá a dormir jamás. Es una sombra amarga que se vio liberada de sus cadenas y tan sólo sabe proseguir magnéticamente la pulsión que le dio origen; el primer latido. Sólo el sutil arpegio de esas rasposas cuerdas tensadas, consigue calmar la vorágine.

            La metáfora ocular vence la lucha por auto extraerse de su referente. El esfuerzo por la refriega se autolegitima por el dulzor de dejarse caer del cielo. Levitar. La espera no es espera ya; es un alzarse desde el fértil suelo engendrador. La erótica que de por sí presenta la forma fuerza necesariamente a desviar la atención en un primer encuentro del contenido. Por otra parte, cualquier valoración estética debe de recatar su apreciación a un objeto fragmentado, quebradizo de por sí. Éste mismo carácter infiere al juicio estético a una multiplicidad de discursos que abarque esa fragmentación, esa pluralidad de matices que hace envolvente al proyecto; y otorga a la obra una fragilidad en las juntas que no es -en este caso- solsayable a crítica desde la mirada cercana, próxima e incluso minuciosa. No se dejan atrapar estos personajes ni en las cortas distancias, donde las minucias destierran reyes.

            La capacidad de crear vínculos -metáforas- se asemeja al proceder del artesano orfebre. Utilizando pequeños utensilios bien afilados, se dibujan uno a uno los surcos que erosionan la superficie trabajada. Por medio de diestros movimientos esgrimidos con tensión, repetidos absorbentemente, es como consigue enturbiarse la percepción del sentido y permitir por un momento la aparición de la silueta final. Pero no es hasta el final; largamente esperado, cuando conseguimos intuir la salida. El orfebre consigue su arte mediante el trance en que le introduce el martilleo incesante de sus rasguños sobre lo otro. Eso otro que no se deja ver hasta ser expulsado de nosotros mismos, y que por ser expulsado de nosotros mismos, pierde ya de por sí cualquier posibilidad de ser considerado propio.

           

            De lo que se ha intentado hablar aquí ahora no ha sido otra cosa que un paso y todo lo que ello conlleva. En sentido estricto no es otra cosa que un comentario subjetivo -quizás demasiado-. Versaba sobre una canción, quizás sobre un disco, quizás sobre un grupo, quizás sobre una música que se dirá que alguna vez sonó; quizás sobre nada de ello, quizás sobre la atracción hacia mi mujer niña. En todo caso está claro que aprovecha una situación. El reciente lanzamiento del cuarto disco de The Mars Volta “Bedlam in Goliath” y la muy reciente actuación de Barcelona y Madrid.

            En todo caso, hablemos del paso. Un paso es un dejar un punto para un alcanzar otro. Pero el paso en sí es un dejar sin llegar a dejar totalmente y un alcanzar sin llegar a alcanzar totalmente. Es un dibujar la línea que une dos puntos, pero sólo es ese dibujar, cuando aún no se ha dejado el punto de origen y aún no se ha alcanzado el punto de destino. Es por tanto un proceso, un tránsito, un fluir, un penetrar una caverna desconocida. Un paso es sobrevolar la distancia. Tetragrammaton ha sido el punto de origen, y estas palabras serán el punto de destino cuando concluyan. Evidentemente el paso ha sido impulsado por una fuerza. La fuerza que se requiere para impulsar al paso. El paso es voluntad de avanzar, fuerza impulsiva en movimiento; no retenida. Como el niño al que le perseguía el fantasma que no podrá volver a dormir. El paso -empiécese a leer Mars Volta- , es romper no sólo con el pasado sino con la concepción misma de pasado. No tiene raíces. No es el resultado de ninguna ecuación ni secuencia lógica. Es en sí y por sí algo. Autónomo. Tetragrammaton puede considerarse un paso. Pero más bien cíclico, lo cual permite una rica perspectiva de la propuesta global de The Mars Volta, pero no permite avanzar sino lo justo en el camino. Si más no, y valga la redundancia, es un paso.